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La Sustentabilidad debe ser sustentable

Marcelo Santangelo,  Gerente de Combustibles Alternativos de Loma Negra
Marcelo Santangelo, Gerente de Combustibles Alternativos de Loma Negra

Hay conceptos que forman parte de nuestra vida diaria, que crecen con nosotros, que se desarrollan, que se vacían de contenidos o por lo contrario adquieren sentido en nuevos contextos o bajo nuevas ideas o miradas. Hemos sido “testigos y parte” de estas evoluciones de gran número de estos conceptos y principios.

Si hay algo de los que nos toca ser orgullosos “testigos y parte” en nuestros días es de esta idea de la Sustentabilidad en sus innumerables dimensiones, que a modo de simplificación hemos acordado globalmente reducir injustamente a los tres ejes fundamentales de Sociedad, Ambiente y Economía, aunque en realidad sea mucho más compleja de lo que parece. Es un excelente modelo que una vez más nos “tranquiliza”. ¡Tenemos una fórmula! Además estamos todos de acuerdo, y en nuestro tiempo globalizado decir “todos” es decir “casi todo el mundo”.

Pocas cosas nos dan más tranquilidad que tener una “fórmula”, una “receta”, un “modelo” el cual si le damos los inputs adecuados, nos garantizará los outputs esperados y deseados. Sin embargo, tenemos que desarrollar una enorme capacidad para resguardar y llenar de contenido un concepto tan trascendente, solidario y genuino como debe ser el de la Sustentabilidad, para evitar que no se convierta en un modelo que por no darle inputs adecuados, inevitablemente no dé los outputs esperados; o en su defecto, habiéndole dado inputs adecuados tengamos expectativas de outputs que nunca serán posibles o sostenibles en el tiempo.

Se buscan hechos concretos

Un camino altamente recomendable para darle sentido a la sustentabilidad, es la implementación de hechos concretos, medibles, visibles y sostenibles en el tiempo. Más recomendable aún, es encontrar hechos concretos que integren la mayor cantidad posible de las dimensiones de la sustentabilidad. Buscando el ideal, todos soñamos con encontrar hechos concretos que tengan el mayor impacto posible sobre todos los stakeholders sin desigualdades de ningún tipo.

Es bajo estas ideas que una industria como la cementera, tiene mucho que aportar en la consolidación de estos conceptos en su negocio, en su gente y en su tecnología y de hecho lo viene haciendo desde hace muchos años. Si bien existen diversos frentes de trabajo que permiten ir avanzando en varias direcciones y consolidar una única concepción de “Cómo” hacer negocios de manera “comprometida” con el entorno y las personas, una de las iniciativas que mejor representa el equilibrio mencionado más arriba es la “valorización térmica de residuos” en sus instalaciones.

El concepto básico que impulsa esta iniciativa tiene su núcleo en el más acabado equilibrio entre los resultados económicos, el ambiente y las personas. Es decir, que “por definición” la Valorización Térmica de Residuos en hornos de cemento es una cristalización concreta de Sustentabilidad bien entendida.

Es importante entonces entender que si su raíz está profundamente cohesionada con el concepto de Sustentabilidad, esta iniciativa debe inevitablemente garantizar sus principios básicos. Por este motivo requiere de una serie de condiciones que plantean un enorme desafío para la industria y sus profesionales.

Una breve e indispensable descripción técnica

Tranquilos!!! Prometo ser breve, didáctico y concreto y no usar abreviaturas ni “acrónimos discriminatorios” que sólo entiendan los que no necesitan entender. Si conoce la tecnología puede saltear este apartado sin problemas.

La lava volcánica es un material “fabricado” en el interior de la tierra por la fusión de roca sólida, magma y todos los componentes que arrastra a su paso, que al enfriarse tiene una serie de características de interés. Básicamente una de esas características es la posibilidad de que luego de triturarla, hidratarla, darle forma y luego de secar, vuelve a endurecer como una nueva roca pero con la forma deseada. En definitiva, desde hace muchísimos años, el hombre descubrió en este material natural la posibilidad de hacer “piedras a medida” y un “ligante” mucho más duradero y resistente que el adobe.

En un horno cementero, en realidad se simula un proceso “volcánico” de fusión de mezclas controladas de diferentes tipos de materias primas (Básicamente piedra caliza y óxidos de hierro, de aluminio, silicatos y otros), para la obtención de una lava artificial denominada técnicamente “Clinker”. Es por este motivo que en realidad los hornos de esta industria son hornos “de clinker “y no “de cemento”. Para obtener el cemento portland tal cual lo conocemos, este clinker debe ser molido muy finamente y aditivado con un porcentaje de yeso que le permita optimizar sus cualidades.

Por un camino paralelo y hasta hace algunas décadas sin contacto con la industria del cemento, la ciencia ambiental comenzó a buscar alternativas seguras de destrucción y disposición final de los residuos generados por los diferentes procesos industriales. Entre las muchas alternativas desarrolladas, se destaca la termodestrucción, que luego de infinidad de ensayos, mediciones y análisis, logró demostrar que si se cumplía con ciertos parámetros técnicos los resultados eran muy buenos. Se puede garantizar una tasa de destrucción y remoción del 99,99%. (véase Aspectos Técnicos).

Pero obviamente no todo lo que brilla es oro y es necesario definir límites admisibles. Es así como deben estudiarse muy seriamente qué tipos de residuos se adecúan a un proceso como éste, con qué preparación previa y bajo qué condiciones de proceso.

El modelo que eligió Loma Negra

Si bien los argumentos técnicos de la iniciativa son muy sólidos, el verdadero desafío está en su implementación adecuada para asegurar y garantizar la sustentabilidad de todo el proceso de punta a punta.

Cuando Loma Negra decidió avanzar en esta iniciativa por el año 1995, eligió el modelo que parte de separar los procesos de residuos y cemento, pero sin desvincularlos. Para ello creó la empresa Recycomb SA, la cual se especializa en el tratamiento de residuos industriales desde el año 1997, formulando con ellos dos productos denominados Recyfuel Líquido® y Recyfuel Sólido®. Estos productos con especificaciones controladas y debidamente ensayados en los hornos de Loma Negra para obtener su correspondiente aprobación por parte de la Autoridad Ambiental de Aplicación, reemplazan parcialmente a los combustibles fósiles que utiliza la industria y al mismo momento son termodestruidos en condiciones que superan a las exigidas para la incineración.

Para garantizar la formulación de estos productos Recycomb cuenta con una planta ubicada en Uribelarrea, partido de Cañuelas, equipada con tecnología de última generación y adecuada para dicho proceso. Tanto los hornos que utilizan estos productos como todo el proceso, son sistemáticamente monitoreados por la propia empresa, por las autoridades de aplicación, por los entes certificadores que han otorgado sus certificaciones bajo ISO 9001 / 14001, OHSAS 18001 y bajo el Programa de Cuidado Responsable del Medio Ambiente de la Industria Química y Petroquímica (Responsabile Care®) y por las comunidades que tienen acceso absoluto a las operaciones de la planta bajo la figura de planta abierta a la comunidad.

La Sustentabilidad hecha realidad

Retomando las consideraciones iniciales, esta iniciativa se ha consolidado como la más clara expresión de sustentabilidad en el grupo empresario, debido a sus consistentes características de equilibrio de todas sus dimensiones.

Desde la dimensión ambiental, claramente asociada a tres conceptos claves: el tratamiento seguro de residuos, la reducción del uso de combustibles fósiles no renovables en el horno cementero y la reducción de emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Desde la dimensión social, con efecto sobre dos aspectos diferentes:

  • Eliminación de residuos, extrayéndolos del medio y evitando su afectación o requerimiento de disposición final.
  • Desarrollando una unidad de negocios que fue una generadora de puestos de trabajo y servicios que fueron fundamentales para el pueblo de Uribelarrea.
  • Desarrollando una infinidad de proyectos de capacitación y concientización ambiental con escuelas, universidades, ONG’s, vecinos y comunidades.

Desde la dimensión económica, siendo un efectivo incentivo para la reducción de los costos térmicos del proceso de fabricación del cemento, en un contexto de costos y escasez creciente.

¿Y por qué se puede decir que todas estas dimensiones se encuentran efectivamente equilibradas entre sí?

La respuesta es simple: de otro modo sería una iniciativa inviable.

  • Si no superara los más estrictos controles ambientales, no obtendría las habilitaciones requeridas o las perdería.
  • Si no cumpliera con los parámetros de formulación de sus productos, afectaría el proceso de fabricación de cemento con problemas de calidad o emisiones que afectarían el negocio principal.
  • Si en el horno no se cumpliera con los parámetros termoquímicos (temperatura, oxígeno, tiempo de residencia, etc) que garantizan la termodestrucción segura, no se produciría el clinker.
  • Si no construyéramos una relación de absoluta transparencia con nuestros vecinos y comunidades, hubiera sido imposible instalar la planta. Efecto NIMBY (No in My Backyard). Nadie quiere tener cerca una planta que procesa residuos industriales, si no puede conocer perfectamente lo que se hace, cómo se hace y para qué se hace.
  • Si no se tratara de una iniciativa que genere algún beneficio que permita compensar sus costos o hasta obtener un rédito concreto, sería difícil que la industria tuviera un incentivo cierto a nivel global para desarrollarla.

En definitiva, en momentos donde la Sustentabilidad se nos puede vaciar de contenidos si sólo se enfoca en una sola dimensión o si se queda atada a discursos sin implementaciones concretas, la experiencia de Loma Negra con la iniciativa de Valorización Térmica de Residuos a través de Recycomb, es un ejemplo que nos llena de orgullo y nos permite encontrar caminos cada vez más concretos para cumplir con el compromiso de “defender desde la trinchera” a este concepto.

Aspectos técnicos

Básicamente y de manera sencilla, exponiendo un residuo industrial promedio a 1.100 °C de temperatura, con exceso de oxígeno para asegurar una combustión completa, manteniendo 2 segundos de residencia de los gases de combustión, realizando un lavado alcalino y filtrado de partículas de dichos gases y efectuando una estabilización físico-química de las cenizas del proceso, se puede garantizar una tasa de destrucción y remoción del 99,99%.

Esta es una comprobación técnica no sólo verificable con facilidad, sino aceptada e incorporada a casi toda la legislación ambiental de la mayoría de los países de mundo.

Si buscamos un punto de encuentro entre ambos caminos, pareciera ser que es el de los parámetros termoquímicos del proceso de cemento, los cuales superan ampliamente los requeridos para la termodestrucción segura de residuos industriales. En el proceso de fabricación del clínker es inevitable garantizar una temperatura del material de 1450°C (de otro modo no se forma este compuesto buscado), para lo cual es necesario contar con una temperatura de llama del orden de los 1800°C. El propio proceso necesita garantizar el máximo aprovechamiento de los combustibles utilizados, por lo que se hace inevitable asegurar un alto exceso de oxígeno que optimice combustión. Los tiempos de residencia de los gases, dependiendo de la configuración de cada instalación, superan los 6 / 8 segundos (un horno de incineración suele tener a lo sumo unos 15m de largo y 1m de diámetro. Un horno cementero puede tener desde 80m hasta 180m de largo y desde 2m hasta 6m de diámetro). El propio proceso de alimentación de los hornos cementeros utiliza los gases calientes de la combustión para precalentar y descarbonatar la materia prima a través de diferentes etapas de ciclones lo que se transforma en el más eficiente lavado alcalino seco de esos gases. Los gases de salida del horno arrastran enormes cantidades de materia prima, por lo que capturar y recuperar todo lo que sea posible es una cuestión ineludible para el cementero, haciendo de los filtros de particulado un elemento clave del proceso con eficiencias altísimas. Las cenizas, al ser generadas sobre la lava en formación dentro del horno, son incorporadas de manera irreversible dentro de la misma.

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