Un movimiento ascendente de conducción y ejecución de las estrategias de sostenibilidad corporativa desde los máximos niveles de decisión, está avanzando sin prisa pero sin pausa. Sin embargo, las estrategias y planes de acción concretos en materia de sustentabilidad tienen mucho espacio aún para hacer un aporte diferenciador ante los grandes desafíos globales.
María Amelia Videla*

Se avecinan cambios para todos que implican nuevos desafíos y oportunidad de profundización de estrategias: La ISO 26000 dando sus primeros pasos como primer estándar verdaderamente internacional en la materia, aunque todavía no esté del todo claro en el mundo empresario cómo será la aplicación de la norma. El Global Reporting Initiative (GRI) avanzando en el proceso de elaboración de su nueva generación de indicadores G4, más precisos y comparables. Revisiones y actualizaciones de marcos globales como las Directrices OCDE en materia de gobierno corporativo. Biodiversidad, cambio climático, huella hídrica como algunos de los temas que se instalan con más fuerza en la agenda de la sustentabilidad y nos interpelan a la acción.
No vamos a poder quedarnos quietos, eso seguro. Porque a la vez, muchos líderes señalan que hay una oportunidad en el incremento de las presiones de clientes y consumidores para desarrollar productos y servicios sostenibles. Y eso, sumado a la gran influencia de los colaboradores como grupo de interés en cuanto a la definición e implementación de programas de RSE en las empresas, nos señala un camino de profundización de las estrategias corporativas en la materia.
Un movimiento ascendente de conducción y ejecución de las estrategias de sostenibilidad corporativa desde los máximos niveles de decisión, está avanzando sin prisa pero sin pausa. En un número cada vez más importante de empresas el Directorio cumple un rol fundamental en el desempeño sostenible de la organización. La agenda de la sostenibilidad empieza a estar en el corazón del negocio y gran parte de las empresas avanza en medición de impacto de sus productos o servicios. Las PyMeS van incorporando aspectos de RSE o desarrollo sostenible en sus declaraciones de visión o misión, a la vez que avanzan en gestión ambiental y social.
Pero las estrategias y planes de acción concretos en materia de sustentabilidad tienen mucho espacio aún para hacer un aporte diferenciador ante los grandes desafíos globales. Sobre todo, si tenemos en cuenta esa agenda que los mismos CEOs han señalado según los resultados de la encuesta presentados en la Cumbre de líderes Globales del Pacto Mundial de Naciones Unidas en Nueva York este año¹: Educación; Cambio Climático; Pobreza; Diversidad y Equidad de Género; Acceso al Agua y Saneamiento Básico; y Seguridad Alimentaria. Cada uno de estos flagelos se plantea también como un desafío para el desarrollo de los negocios.
Un nuevo nivel de sostenibilidad es necesario para enfrentar estos retos globales en un mundo tan complejo y globalizado.

Y además hay muchas asignaturas pendientes aún, por más que hayamos avanzado con las agendas corporativas. Por sólo mencionar algunas: Diversidad e igualdad de oportunidades - hay un fuerte compromiso declamado pero el reflejo en la gestión del capital humano todavía es incipiente. Son pocas aún las iniciativas al interior de las organizaciones centradas en fomentar la equidad de género, prevenir la discriminación, incluir grupos en desventaja y ni hablar de incluir a mujeres en los cuerpos de gobierno de las organizaciones.
Está consolidado como tema de agenda, pero también con desarrollo embrionario, la gestión de la RSE en la cadena de valor. Hay excelentes pero pocos ejemplos de empresas que promueven estrategias de sustentabilidad sumando a sus proveedores, por la clara y valiosa necesidad de construir relaciones favorables que impacten además positivamente en el valor de la marca. Quienes hemos probado este camino - aún de manera inicial - sabemos que la capacitación para la mejora de la competitividad de nuestros proveedores es la principal herramienta para promover su desarrollo. Incluso hay quiénes nos dan claras muestras de que puede hacerse un camino de gestión de compras inclusivas a través de la incorporación de proveedores comunitarios, emprendedores sociales o cooperativas de producción que vale la pena transitar.
Y aunque se destacan algunas iniciativas como la Red Latinoamericana de Negocios Inclusivos de la mano del CEADS a nivel local dando pasos concretos, el desarrollo de este nuevo modelo de negocios también está en una etapa inicial en nuestro país.
Pero soy muy optimista! A la luz de la consigna asignada al encomendarme estas líneas no hago sino enumerar hasta aquí algunos retos para mantenernos movilizados. Por ejemplo, medición de impacto: constante ocupación y preocupación en la responsabilidad de quienes estamos al frente de la gestión en estos ámbitos. Con la lupa puesta en la “huella” en todo sentido de nuestras actividades e iniciativas. Con el desafío como sector empresario de mejorar continuamente nuestra inversión social estratégica, a través de la evaluación de los programas sociales, con indicadores que combinen aspectos cualitativos con los cuantitativos.
Y por encima de las agendas individuales como organización, están aún los desafíos en materia de acción colectiva en los que hemos avanzado gradualmente en los últimos años. La mentada articulación público-privada, nuestros idas y vueltas en la conformación de redes multi-stakeholders con preeminencia del sector privado. Sin duda, para muchas compañías los Principios del Pacto Global y los Objetivos de Desarrollo del Milenio son marcos de acción que nos han ayudado a moldear la estrategia de sostenibilidad. Y justamente el “Programa de Liderazgo en la Sostenibilidad Corporativa²” desarrollado por Naciones Unidas en consulta con un grupo diverso de organizaciones, expertos y partes interesadas nos ofrece una estrategia aspiracional pero alcanzable para que las compañías podamos generar el máximo valor o desarrollar nuestro máximo potencial como empresas en la sociedad en la que estamos inmersos.
Se trata de ver la oportunidad de aprovechar los recursos y capacidades de cada organización para añadir una dimensión social y ambiental a la propuesta de valor como parte integral de la estrategia corporativa. Tenemos todo por delante y eso es lo maravilloso de esta aventura.
*María Amelia Videla, Gerente de Responsabilidad Social y Asuntos Públicos, Manpower Argentina.
1 - Accenture Sustainability Services/UNGC.June 2010.“A new era of Sustainabliity”.
2 - “Blueprint - Modelo de Liderazgo en la sostenibilidad corporativa”. Oficina del Pacto Mundial de Naciones Unidas, Junio de 210. El Modelo de liderazgo en la sostenibilidad corporativa es el resultado de los primeros diez años de vida del Pacto Mundial de la ONU.

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