Claudio López fue elegido Emprendedor del Año 2010 por Fundación Impulsar por su emprendimiento Ambrosía, un Instituto de Especialización Gastronómica que funciona en la provincia de Salta. La Fundación ya cuenta con más de 4.000 jóvenes capacitados y más de $ 4.000.000 en préstamos otorgados para poder cumplir los proyectos.
En el décimo aniversario de Fundación Impulsar, Claudio Luis Benjamín López, de Tartagal, Provincia de Salta, fue elegido como Emprendedor del Año 2010, entre otros siete Emprendedores Regionales que fueron reconocidos por el ejemplo que proporcionan y su actitud ante el programa. Después de una selección basada en la factibilidad del proyecto y en las aptitudes del joven para llevarlo a cabo, la Fundación lo guía para el desarrollo de su plan de negocios, le brinda los medios económicos para iniciarlo y le asigna un mentor que lo orienta y acompaña durante el primer año de gestión del micro emprendimiento. Así, cada emprendedor deberá devolver el préstamo que recibió, a lo largo de los primeros dos años y medio, sin garantías ni intereses.

Fundación Impulsar es una organización privada sin fines de lucro creada en 1999 con el objeto de transformar ideas en negocios. Hasta el día de hoy ha contribuido a iniciar 843 micro emprendimientos, con más de 4.000 jóvenes capacitados y más de $ 4 millones en préstamos otorgados, con un índice de cumplimiento de pago superior al 74 por ciento, a lo largo de Salta, Tartagal, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Buenos Aires y Misiones.
Con este programa se busca apoyar a jóvenes entre 18 y 35 años sin recursos económicos y con escasa experiencia, a poner en marcha su propio proyecto productivo o de servicios.
Claudio López tiene 25 años, creció en un hogar muy humilde en la ciudad de Tartagal, donde vivió bajo condiciones sociales adversas que en gran medida obstaculizaban las posibilidades de revertir esa dura realidad. Su fortaleza y su voluntad de cambio fueron más allá y le permitieron superarse y convertirse en Cheff Internacional. Incentivado por su peluquera, en julio de este año se acercó a la Fundación y decidió poner en práctica esa idea que venía rondando en su cabeza desde hacía dos años. Fiel a su espíritu emprendedor, en poco tiempo, comenzó a funcionar “Ambrosía”, un Instituto de Especialización Gastronómica donde personas de diferentes edades y estratos socio-económicos se suman en su gusto por la cocina con el compromiso de facilitar a los vecinos de Tartagal la posibilidad de estudiar en su localidad y colaborar con alimentos para las familias sin recursos que asisten a los comedores comunitarios.
“A los 15 años me puse a vender sandwiches y pizzas en mi casa, acostumbrado a esta pasión por la cocina desde chico, cuando mi madre preparaba comida y con mis hermanos la ayudábamos en la cocina y el delivery”, recuerda López. Sus comienzos como emprendedor superaron sus expectativas, ya que tenía pensado arrancar con 20 alumnos y se anotaron 120. Hoy, ya suman casi 1.000 los interesados en sus cursos de Cocina Express, Cocina Rápida, entre otros, que constan de uno a tres meses de duración.
Actualmente el Instituto trabaja con dos colaboradores permanentes, un maestro panadero y una secretaria, que le permite una adecuada atención de sus alumnos. Cimentado en una excelente relación de confianza y respeto mutuo con su mentora, Claudio pudo sortear algunas dificultades propias de un emprendedor, capitalizando experiencia y obteniendo una gradual autonomía en la toma de decisiones.
“Creo que lo más difícil a superar es el hecho de delegar, por eso tomar gente para que maneje el tema de los papeles y para que me ayude a dar las clases por falta de tiempo fue una decisión que me costó tomar y en la cual mi mentora jugó un papel fundamental”, asegura.
Los mentores son hombres y mujeres de negocios, que ofrecen voluntariamente unas cuatro horas de su tiempo por mes, para guiar a los emprendedores en su primer año de actividad. Su capacidad de comunicación, la vocación de servicio y su paciencia son los elementos esenciales para lograr una buena relación con los jóvenes. “Desde el primer momento en que nos conocimos, Claudio me demostró lo claro que tenía sus objetivos, la identificación con su Proyecto y la confianza de su trabajo profesional, cualidades que sostienen e impulsan el éxito de su Idea de Negocio”, asegura Estela Arias, mentora de Claudio López, desde marzo en la Fundación.
Paralelo a Ambrosía, armó un servicio de catering que lleva el nombre de Cheff en Casa, en el que trabajan los alumnos que asisten al instituto y son remunerados.
Claudio está lleno de proyectos e ideas pero su prioridad es terminar la construcción del edificio para poder dictar la carrera de chef y la de maestro pastelero. También está en sus planes armar una fundación para ayudar a los jóvenes y comedores comunitarios, e incluso, generar un programa de cocina en vivo.

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