AMCHAM
L´Oréal - 100 años haciendo el mundo más bello
Done
Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria.
Fundacion Temas
Greenpeace Argentina
Octubre 2010
ENVIAR A UN AMIGO Cerrar
Destinatario:

Remitente:


Enviarme una copia
ENVIAR A UN AMIGO Cerrar

Los emprendedores sociales como catalizadores de cambio

Pasión, convicción, creatividad, energía, innovación, osadía y transformación son sólo algunos de los elementos que caracterizan a un Emprendedor Social.

Guillermina Lazzaro*

Tienen la palabra

Este término define a las personas poseídas por una idea, que con una determinación inagotable y modelos de cambio social revolucionarios están resolviendo problemas concretos alrededor del mundo. Los Emprendedores Sociales están comprometidos con catalizar un cambio en la manera en que la gente piensa o actúa centrándose en generar valor para la humanidad. Las acciones que le siguen a esta creencia se basan en la certeza de que el mundo necesita un cambio y que ellos como emprendedores lo harán posible.

Asimismo,  poseen la rara combinación de mostrar incomodidad frente a la situación actual en una determinada problemática, ver el futuro e imaginarse cómo quieren que sea, poner la acción en marcha para operar este cambio y la habilidad de comunicar de forma tal que otros lo se sumen a la causa. De este modo, poseen el compromiso y la obligación de que su visión y su modelo prosperen para que el mundo progrese, evolucione y sobreviva.

Este rol de ser catalizadores del cambio es lo que distingue a los emprendedores de otros. Es lo que los define y define sus interacciones. Centrados en el cambio social, proponen nuevas y mejores estructuras, inciden en políticas públicas y generan sinergias con otros sectores invitándolos a enriquecer sus modelos.

Ashoka invierte en personas, para ello identifica, selecciona y apoya a Emprendedores Sociales en el inicio de sus modelos de cambio social. A través de esta inversión Ashoka maximiza su impacto generando cambios a nivel local, nacional y mundial.

Ashoka desarrolla un ecosistema emprendedor trabajando con y para Emprendedores Sociales a quienes selecciona y apoya en todas las etapas de su crecimiento y los vincula con el sector de negocios y el sector público. De esta manera, se transforma para ellos en una plataforma, en una usina que fomenta su trabajo y los conecta con otros Emprendedores Sociales y con otros sectores generando una infraestructura más arraigada para el sector social y acompañándolos en sus desafíos. Es más, probablemente la característica más notoria es la interdependencia de los miembros de la comunidad como medio para la supervivencia, evolución y constante mejora.

“Todo el mundo puede ser agente de cambio”™: bajo esta visión Ashoka piensa en la construcción de un nuevo paradigma donde cada individuo pueda contar con el apoyo necesario para abordar los problemas existentes, proponer y generar cambios. Ashoka plantea una nueva visión en donde cada persona pueda transformarse en un Emprendedor Social, creando cambio social sistémico dentro de un área de trabajo en una región determinada.  Los únicos requisitos para lograr este cambio social son compromiso, pasión, creatividad y originalidad. Ashoka cree que el sector ciudadano es el principal agente a través del cual podrá lograrse la inclusión, promoción y desarrollo para un cambio social positivo.

Los emprendedores sociales no conciben la posibilidad de cambio si no es a escala. Esto tiene base en su ADN que los impulsa a desarrollar soluciones innovadoras que puedan atacar los principales problemas sociales pensando globalmente y comenzando por un accionar local.

Desde Ashoka concebimos que el cambio para que sea escalable debe ser sistémico. Ese es el ADN del que hablamos cuando definimos a un emprendedor social, su pensamiento sistémico.

Sólo a partir de visiones interdisciplinarias e intersectoriales podemos pensar en generar escala a largo plazo. Este enfoque holístico implica una mayor apertura intentando que las visiones particulares se enriquezcan a partir de las de otros.  Para ello hay que empezar por revisar aquello que establecemos como arraigado e inamovible. Pensar sistémicamente implica una mayor apertura teniendo como objetivo el largo plazo y la sustentabilidad del cambio social que se quiere lograr.

Por Guillermina Lazzaro. Directora de Regional Ashoka Emprendedores Sociales
"Entender que dentro del mapa relacional las empresas pueden involucrarse con las organizaciones sociales de una manera diferente a la planteada hasta el momento. Pensando en organizaciones sociales como parte de la cadena de valor de la empresa; como un actor clave para enriquecer su visión de negocios a partir de incorporar una visión de sustentabilidad no solo económica sino también ambiental y social."
Generar políticas públicas

Trabajar en terreno e incidir en política pública: la mayoría de las organizaciones sociales que generan un gran impacto social y persiguen un cambio a escala advierten que por más que desarrollen excelentes programas en beneficio de sus comunidades necesitan incluir una dimensión de incidencia en política pública dentro de sus organizaciones para lograr la transformación social a escala. En la medida en que sus servicios impacten más y mejor en más personas y además generen más conciencia y visibilidad e incidan en decisores políticos lograrán más impacto.

El combinar trabajo de campo concreto con incidencia en política pública otorga legitimidad a la organización como un actor relevante y necesario. El desafío fundamental es cómo transformarse en actores reconocidos y pasar de ser vistos como simples brazos articuladores de políticas sociales ya establecidas. El desafío entonces es lograr ser parte del diseño de la política pública. Aquí se abre otro escenario que está relacionado con cómo lograr la independencia y distancia suficiente con el sector público para ser respetado como actor sin pensar en ser cooptado para acceder a fondos públicos  y sin resignar los objetivos fundamentales por los que se trabajan, sin cambiar las líneas de acción, generando una relación de confianza e igualdad que rompa el sistema clientelar.

Trabajar junto con las empresas para dejar la visión filantrópica tradicional y pasar a pensar conjuntamente en la inversión social de largo plazo. Para ello es necesario crear relaciones de paridad para trabajar en conjunto pensando en la generación de mutuo valor. Entender que dentro del mapa relacional las empresas pueden involucrarse con las organizaciones sociales de una manera diferente a la planteada hasta el momento. Pensando en organizaciones sociales como parte de la cadena de valor de la empresa; como un actor clave para enriquecer su visión de negocios a partir de incorporar una visión de sustentabilidad no solo económica sino también ambiental y social. El desarrollo de mesas intersectoriales en donde el trabajo con el Estado no sea visto como un impedimento en la inversión por parte de la empresa sino como una contribución a una construcción colectiva de largo plazo también es otro de los desafíos pendientes.

Generar redes de organizaciones. Compartir información y tender puentes de colaboración es otra forma de sumar escalabilidad. Generalmente se compite por recursos con agendas acotadas que podrían ser enriquecidas por otros actores para el cambio social. Reconocer las limitaciones propias y pensar en la sinergia como más que la suma de las partes hace pensar en el cambio social como una acción colaborativa dejando de lado el paradigma de la acción individual.

Para lograr este cambio a escala los emprendedores también necesitan estar atentos a desafíos internos. Uno de ellos es la flexibilidad a los cambios como forma de responder a una realidad cambiante. Adaptándose al contexto y pensando en maneras innovadoras de responder a las problemáticas.  La escala también hace imperioso lograr una base diversificada de recursos bajo el desafío permanente del achicamiento de las fuentes tradicionales de financiamiento. También es necesaria la inversión en recursos humanos comprometidos y profesionales con el inconveniente de que la mayoría de los donantes no quiere invertir en los costos fijos de las organizaciones sociales.

La comunicación es otro gran desafío. La escala hace necesario el comenzar a transitar por sistemas más sofisticados de comunicación para llegar a nuevos públicos. La medición y transmisión del impacto social generado conlleva la necesidad de comenzar a refinar los indicadores cuantitativos y cualitativos con los cuales se trabaja. Todos estos desafíos deben ser encarados manteniendo un bajísimo porcentaje destinado a la administración siendo conscientes de la necesidad de que la inversión vaya directamente a provocar el cambio social por el que las organizaciones trabajan.

Los emprendedores sociales también tienen que asumir desafíos vinculados con su propia relación al modelo creado. Para ello es necesario poder tomar distancia de sus modelos, siendo conscientes de que se encuentran lo suficientemente sólidos como para poder escalar. En estas instancias el éxito ya no depende sólo del emprendedor social y su organización, sino que tiene que demostrar una alta capacidad de trabajo con otros y flexibilizar su modelo, sin por esto resignar la esencia. En este caso el emprendedor tiene que poder transcenderse como creador pensando en la necesidad de una construcción colectiva vinculada a otros actores sociales, políticos y económicos.

La transformación social sólo se logra a escala. La transformación social requiere entonces visión de largo plazo, abordajes integrales, agendas multisectoriales e innovación permanente.

*Directora de Regional. Ashoka Emprendedores Sociales.

Henkel
Kimberly-Clark
DOW Argentina
Pauta comercial

Copyright © 2008 www.visionsustentable.com.ar - Reservados todos los derechos que marca la ley.