El Tren-Hospital para Chicos de la Fundación ALMA recorre el norte argentino brindando atención médica completa y capacitación sanitaria a través de su equipo de voluntarios en zonas que no cuentan con servicios pediátricos permanentes. Desde 1980, ya realizó 173 viajes y atendió a más de 80.000 chicos.
Con 30 años de trayectoria recorriendo el norte argentino, atendiendo la salud de chicos carenciados y capacitando a poblaciones que no cuentan con un servicio pediátrico permanente, el Tren-Hospital de la Fundación ALMA, que ya lleva atendidos a más de 80.000 chicos a lo largo de 173 viajes, inició su tercer viaje del año, con destino a las localidades de Venados Grandes y Chorotis, en la provincia del Chaco, con un equipo de 14 voluntarios, entre médicos generalistas, pediatras, odontólogos, un técnico radiólogo, un bioquímico, una enfermera y un trabajador social.

En 1978, cuando en la Fundación se estudió el sistema ferroviario existente para llevar atención médica y educación sanitaria a zonas carenciadas del país, se llegó a la conclusión de que era el Ferrocarril Belgrano Cargas el que mejor cubría el centro y este del norte argentino, que en ese entonces concentraba los mayores niveles de pobreza.
Para Oscar Algranti, presidente ad-honorem de Fundación ALMA, la experiencia que se vive es tan fuerte que se crean lazos muy profundos y especialmente con las comunidades que, en muchos casos, ven en el tren-hospital ALMA y su gente, una oportunidad única de obtener atención médica y odontológica, asistencia social y educación para la salud.
El tren-hospital ALMA inicia su viaje en la estación de Retiro y cuenta con tres vagones: el primero es el vagón hospital con laboratorio, el segundo sirve para el alojamiento del personal, sala de estar, comedor y ante cocina; y el tercero contiene la cocina comedor y al personal de mantenimiento.
“En un principio, atendíamos chicos de 0 a 14 años, pero debimos extender la edad de atención hasta los 18 para incluir un segmento de población muy significativo y que por las características propias de la adolescencia exige un tratamiento específico”, explica Algranti.
A partir de esta medida, incorporaron a médicos generalistas e incrementaron en un 10 por ciento la atención médica.
Para una mejor atención odontológica sumaron dos sillones y tres odontólogos en cada viaje, ya que la salud bucal afecta también el estado general del paciente por las infecciones que puedan existir y su correcta nutrición.
En el último viaje los voluntarios de ALMA atendieron 327 chicos y adolescentes en Tapso, localidad compartida por el límite provincial de Santiago del Estero y Catamarca, y fueron encontrando patologías respiratorias y de piel, parásitos y algunos casos con problemas de visión. Como la alimentación en la zona está basada en hidratos de carbono y en general, no realizan actividad física, algunos adolescentes tienen hipertensión.
Desde hace un poco más de cinco años, primero como pediatra voluntario y ahora, además, como coordinador médico del Tren-Hospital ALMA, el doctor Antonio “Tito” Infantino, comenzó a vivir esta experiencia y la importancia de los lazos que se van creando en cada viaje. Sabía de la existencia del tren por un compañero que lo conectó y desde ese momento trata de realizar dos de los cinco o seis viajes que emprende el tren por año. En Agosto, partirá hacia Tucumán con un equipo de voluntarios que va rotando en cada viaje, según disponibilidades de cada uno.

Cada coordinador convoca a voluntarios de su especialidad y ya se presentaron 120 pediatras, no sólo de la ciudad de Buenos Aires, sino también de la misma provincia de destino. Infantino describe como un gran acontecimiento la llegada del tren a cada localidad. “Nos esperan y se moviliza el pueblo con la llegada del tren. Es un acontecimiento importante porque saben que viene bien equipado y atendemos alrededor de 400 chicos. Hemos encontrado casos de bebes de 8 meses con luxaciones de cadera que nunca fueron revisados”.
Como el objetivo del tren está focalizado en la atención primaria y la educación sanitaria, los voluntarios organizan charlas y capacitaciones para toda la población en las escuelas, clubes o municipalidades, de acuerdo a las instalaciones con las que cuente cada localidad. “Nuestro nexo más importante son los maestros rurales que nos ayudan a transmitir los conocimientos y convocar a los habitantes a nuestras charlas”, resalta el coordinador y enfatiza el trabajo en conjunto que realizan con los médicos de cada zona, además de dejarles medicamentos en cada pueblo.
“Para llegar a Jujuy tardamos siete días”, resume el profesional cuando se le pregunta por las condiciones de las vías, y asegura que sería devastador si Laboratorios Bagó no financiara el regreso que se hace en micro. Sin embargo, el mal estado de las vías y el estar enganchado a un tren de cargas retraza la llegada a destino pero también logra lazos y familiarizarse con el resto del equipo.
“Sería necesario agregar otro vagón para poder atender más chicos, pero no lo veo como una posibilidad cercana”, admite Infantino. Es que en algunas zonas hubo un crecimiento de la población que no estaba previsto por el tema de las tabacaleras que contratan personal de otras localidades y se arman asentamientos de gente no organizada.
Sólo algunos laboratorios, Bancos y Fundaciones son los que apoyan esta causa para que el tren pueda seguir su marcha hacia los puntos más olvidados de nuestro país.

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