Kimberly Clark, en alianza con Pilar Solidario, la Universidad Austral y la Municipalidad de Pilar, logró vincular el voluntariado corporativo con la asistencia sanitaria de barrios próximos a su planta a partir del programa “+comunidad Salud”. Desde su implementación se realizaron 4.200 consultas programadas y se dictaron 35 talleres de Educación Comunitaria.
“Entendemos que la Responsabilidad Social Empresaria es parte de la gestión del negocio, que abarca los valores, las políticas de recursos humanos, del gobierno corporativo, la calidad de nuestros productos, el desarrollo e implementación de políticas de seguridad, la responsabilidad con el medio ambiente, la ética y transparencia con los proveedores, el programa de relaciones con la comunidad y la comunicación responsable. Todo orientado al encuentro con nuestros grupos de interés y al desarrollo sustentable”, asegura Fernando Hofmann, director de Asuntos Legales y Corporativos de Kimberly-Clark Región Austral.

Guiado por uno de sus principios fundacionales, la compañía desarrolló su programa de Responsabilidad Empresaria (RE) Proyectar que sirve de paraguas para todas las estrategias y planes de acción que lleva adelante con sus públicos de interés.
Dentro de “+comUNIDAD" se encuadran las iniciativas que Kimberly-Clark desarrolla en la comunidad. “Este programa se basa en tres pilares imprescindibles para el desarrollo de cualquier individuo: Salud, Educación y Calidad de Vida. Y uno de los programas enmarcados dentro de “+comunidad SALUD” es la Posta Sanitaria Las Lilas que funciona en Pilar”, explica Carolina Scarampi, jefa de Asuntos Corporativos para Argentina, Paraguay y Uruguay, de esta compañía que emplea a más de 1.200 personas, cuenta con tres plantas de producción, recicla el 94 por ciento de los desperdicios que genera y alcanzó una facturación de $ 884 millones durante 2008.
A partir de esta iniciativa, Kimberly Clark, junto a Pilar Solidario, la Facultad de Ciencias Biomédicas de Universidad Austral y la Municipalidad de Pilar, busca brindar atención primaria de la salud y capacitación en salud, higiene y nutrición a los 25.000 habitantes de los barrios Las Lilas y Monterrey, cercanos a una de sus plantas de producción. “Este Centro tiene como meta alcanzar con equidad y solidaridad el derecho universal a la salud, con el compromiso de responder a las necesidades de la población, la orientación a la calidad, la responsabilidad, la sustentabilidad y la participación”, detalla la representante de la empresa que destina los recursos necesarios -dos licenciadas en enfermería, una nutricionista, una médica de familia, una administrativa, entre otros profesionales y materiales como la balanza, un estadiómetro, un tensiómetro, el medidor de glucemia y colesterol, una computadora, entre otros- para que el lugar funcione.
En 2006 se inició el relevamiento de los barrios, con el nutricionista Jorge Mercado y la doctora Claudia Lascano, coordinadora médica de la posta, con el fin de evaluar el estado ambiental y enfermedades prevalentes. A su vez, invitaron a los habitantes a que se inscribiera en los distintos talleres de salud con el objetivo de conocer cuáles eran sus necesidades y qué concepto de salud tenían.

“Lo que más costó fue detectar a los Agentes Comunitarios de Salud -explica Scarampi- porque serían los encargados de capacitar a la gente a partir de la información que les brindaban los profesionales de la Posta. Hasta hoy es un trabajo arduo que lleva tiempo, incluso muchas veces no se llegan a cumplir los objetivos deseados”.
Desde su apertura, el Centro está abierto los martes y viernes de 10 a 17 horas y se atiende con turnos. Hasta el momento ya se realizaron 4.200 consultas programadas, se abrieron 250 historias clínicas familiares y se realizaron 35 Talleres de Educación Comunitaria, donde los beneficiarios fueron 700 participantes entre niños y adultos. Además, en el 100 por ciento de las citas de control relacionadas con patologías de carácter nutricional, se detectó una modificación positiva de los hábitos alimentarios.
Susana Urrutia es directora de Pilar Solidario, el proyecto que lleva adelante la Asociación Promotora de la Educación y el Deporte (Apred) y quien nos guía en este recorrido por la Posta. También participa de este proyecto el Colegio Los Molinos que facilitó el predio de cinco hectáreas y la Municipalidad de Pilar, que habilitó la Posta Sanitaria mediante un convenio. “Decidimos juntarnos para hacer algo con la comunidad más próxima y en “la casita” contamos con profesionales que hacen clínica médica, pediatría, obstetricia, nutrición, enfermería y una farmacia”, comenta Urrutia y agrega que “a la falta de cloacas y agua corriente se le suma la falta de recursos, con lo cual todo llevó a que tuvieran una salud precaria y sin controles”.
Jorge Mercado, además de ser el nutricionista coordina el Proyecto MHAAS -Modificación de Hábitos Alimentarios Autosustentados- un programa de huertas autosustentadas en alianza con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), quien provee las semillas y un ingeniero agrónomo para que brinde las charlas de capacitación para que cada familia genere su huerta en su propia casa.
“El dinero que la gente ahorra con la huerta, lo usa para comprar productos a los que antes no accedía como carne y pescado, y, a su vez, se logra fomentar el hábito del trabajo generando actividades para toda la familia”, explica Mercado.
Asimismo, afirman que una persona más capacitada puede tomar mejores decisiones y derivar en un mayor desarrollo personal. “Ahora las mujeres se arreglan para venir a los talleres y se sienten útiles en poder ayudar aunque sea cebando un mate”, sostiene Mercado, quien además está orgulloso porque acaban de conseguir que Rafaela, una mujer casi ciega por su diabetes, sea operada de la vista.


Otras de las características de este programa es que permitió vincular el Voluntariado Corporativo con las acciones que la compañía realiza en la comunidad. “Buscamos canalizar las inquietudes e iniciativas de los empleados de poder participar en actividades que tengan que ver con mejorar la calidad de vida de quienes se encuentran cerca de los lugares en los que la empresa opera”, explica Scampini.
Asimismo, los voluntarios participan de las distintas actividades que se realizan en la Posta, tales como la kermés del Día del Niño, canastas familiares para Navidad, mantenimiento del lugar, entre otras, a través del programa +comUNIDAD Voluntariado.
Por otro lado, alumnos de la Facultad de Ciencias Biomédicas y de la Escuela de Enfermería asisten a sus clases prácticas en el Centro, con la oportunidad de generar relaciones más estrechas con las familias que les asignan. De esta manera, pueden detectar problemas y proponer actividades desde la promoción y la prevención, como, por ejemplo, talleres contra el dengue y prevención de embarazos. Según remarca Lascano, “la comunidad tiene que entender la importancia del autocuidado de la salud. Esto es atención primaria basada en la solidaridad, no asistencialismo. Por eso, entre todos tenemos que buscar soluciones y dar calidez además de calidad de atención. Es lo primero que te agradece la gente”.
Otra de las figuras de la posta es la enfermera Lorena Fernández, que entiende mucho de educar y contener a la gente. Se capacitó en salud comunitaria para atender en la posta los viernes, y los demás días trabaja en el departamento de marketing de la Facultad. “Hay que crear interés en la gente para cambiar algo y tratar que se vayan a sus casas con experiencias nuevas”, afirma Fernández, quien trabaja junto a Julieta Locles, quien es la cara de la posta y la encargada de recibir a la gente e invitar a los talleres.

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