Ante un panorama poco alentador, por la crisis financiera mundial, las compañías argentinas se prepararon para el nuevo desafío. La encuesta de Gestión y Estrategia en RE refleja que se ha transitado un largo camino y que el trabajo realizado, en la mayoría de ellas, rindió sus frutos.
Por segundo año consecutivo Visión Sustentable presenta la Encuesta de Gestión y Estrategia en RE, una investigación a escala nacional sobre la gestión y la estrategia en Responsabilidad Empresaria (RE) que llevan adelante las empresas argentinas -de capitales nacionales, extranjeros, grandes, medianas y pequeñas de todas las industrias-, sus inversiones en RE y quiénes son y qué lugar ocupan los responsables de incorporar de manera transversal a todas las áreas las políticas de sustentabilidad.
No se trata de un ranking, sino de una tabla de posiciones confeccionada sobre la base de datos aportados por las empresas e información pública y de mercado. Sobre una base de 140 compañías encuestadas, 85 respondieron a los requisitos básicos del formulario y sus respuestas se reflejan en todo el informe. Por último, el objetivo final que nos hemos propuesto es mostrar, de la manera más objetiva, si la RE ha logrado traspasar los límites de un área puntual y se ha incorporado de manera definitiva a la forma de hacer negocios de las compañías argentinas.
Inversiones con retornos saludables, responsabilidad ambiental, rendición de cuentas a la comunidad, mejores relaciones con los empleados, fabricación responsable de productos y servicios, buen gobierno corporativo, servicio a otros grupos de interés. Estos son algunos de los desafíos, que de acuerdo con los resultados de la investigación, ya están atendiendo las empresas que participaron en esta segunda edición. A pesar de que estos procesos de reconversión mantienen a las compañías en un proceso constante de planificación y cambio, en 2009 se evidencia una consolidación definitiva en las prácticas socio-ambientales. Entre ellas las alianzas intersectoriales, los mayores presupuestos, la preocupación por sus cadenas de valor, los balances sociales basados en estándares internacionales.
En total, más de 85 compañías comprometidas con procesos sustentables explican sus políticas, anuncian sus proyectos y exponen sus preocupaciones.
“El Grupo Arcor concibe a la RSE como un proceso gradual, integral y estratégico, relacionado con la gestión del negocio, que sitúa a la empresa como corresponsable del desarrollo de la sociedad de la que forma parte. Para llevar adelante esta tarea, Arcor ha desarrollado un programa de Responsabilidad Social Empresaria con el objetivo de consolidar la práctica de la RSE de la empresa -fundamentada en sus Códigos de Ética y de Conducta- de manera integrada con los diferentes públicos de interés (empleados, clientes, proveedores, consumidores, comunidad, etc.) y en todas las dimensiones de negocios de la empresa”, responde Claudio Giomi, gerente Corporativo de Responsabilidad Empresaria de Grupo Arcor, ante la pregunta de cuál es la estrategia de la compañía en lo que respecta a RE.

Luego de casi cuatro años de mejores prácticas e innovación interrumpida -durante el 2005 el Grupo definió una política integral de RE vinculada con su estrategia de negocio-, Arcor -con una inversión social de $ 12.5 millones y una facturación consolidada de U$ 2.300 millones en 2008- junto a Banco Galicia -con presupuesto para el área de RE superior a los $ 3.4 millones-, Intel -con una inversión de U$ 3 millones para Latinoamérica-, Manpower -que destinó al área un presupuesto de $ 1.038.800-, Shell -$ 1.8 millones- y Unilever -sólo para acciones relacionadas con la comunidad destinó $ 4.7 millones durante 2008- lideran el camino de la reconversión empresaria nacional hacia el del desarrollo sostenible. Le siguen Américan Express, Grupo Sancor Seguros, IBM, Kimberly-Clark, Loreal, y una lista de 85 empresas que sellaron su compromiso con la sostenibilidad al abrir la puerta de gestión a todos sus stakeholders.
En tiempos de emergencia ecológica y social, crisis de la ética empresarial y exigencias cada vez más alta de los consumidores y los mercados financieros, el retorno para los accionistas es sólo una dimensión más de la superioridad de una empresa. Las compañías que participaron de la Encuesta de Gestión y Estrategia en RE 2009 así lo entienden. La transparencia, el buen gobierno corporativo, la responsabilidad ambiental, el servicio a otros grupos de interés, la rendición de cuentas a las comunidades locales y la provisión de productos y servicios responsables -además de un retorno de las inversiones para los accionistas- son desafíos ya asumidos.
METODOLOGÍA
Qué analiza
La relación de la estrategia en RE con relación a la estrategia del negocio; su incorporación en los niveles más alto de toma de decisiones; la asignación de un presupuesto que dé dimensión y transparencia; la búsqueda diferenciada de objetivos sociales y de negocios; la utilización de indicadores -GRI, Accountability, IARSE e Instituto Ethos- de medición que permitan determinar los aspectos positivos y negativos de las acciones que se implementan con los públicos de interés y la publicación de Reportes sinceros.
Qué no analiza
La relación entre los montos de inversión en RE y los ingresos de la compañía, la reputación de la misma y las certificaciones obtenidas, la sustentabilidad de cada programa en particular y la elaboración de un balance social según la metodología aceptada para su realización.
“Dime de quién depende el área y te diré que importancia se le otorga”, según los especialistas la respuesta a esta pregunta determina la relevancia que tiene el tema de la RE dentro de la organización. Por este motivo, las empresas líderes en el mundo han creado áreas específicas vinculadas a la máxima instancia de decisión con una visión estratégica. A partir de los datos obtenidos por la Encuesta Visión, podemos afirmar que las compañías argentinas han internalizado esta necesidad al contar, en el 95 por ciento de los casos, con un responsable específico; más aún, el 60 por ciento de ellas cuenta con un área específica de RE (58% tiene nivel gerencial y el 30% directivo), y el 58% participa siempre de las reuniones de directorio, mientras que el 30% lo hace a veces y el 12% nunca. Asimismo, un 88% de ellas cuenta con un presupuesto anual asignado. Sin embargo, sólo el 40% comunica la inversión que realizan.
Cada año son más las empresas que antes de planificar sus inversiones realizan un exhaustivo análisis que les asegure retorno en tres dimensiones: económica, social y medioambiental. Los resultados de la encuesta reflejan una consolidación del mercado en varios sentidos: continuidad de los programas internos y externos, asignación de iguales o mayores presupuestos, salvo excepciones puntuales, relaciones más estrechas con la cadena de valor, atención a los mercados de menores recursos y creación de alianzas estratégicas.
Duke Energy, Nobleza Piccardo, Natura, Grupo Asegurador Mapfre, Banco Hipotecario, Ledesma, Telecom y TNT Express, La Serenisima, Grupo Prominente, entre otras, aplican metodologías de medición que siguen estándares internacionales y evalúan los resultados no sólo de sus programas de RE, sino también de las estrategias generales y el índice de impacto en sus negocios -basados en los Indicadores del Global Reporting Initiative (GRI) (Nobleza Piccardo, La Serenisima, Grupo Prominente, Toyota), así como sistema de desarrollo propio o de consultoras (Philips, Zurich)-.
A la hora de responder si sus acciones se desprenden de una política formal establecida por la compañía, el 91% por ciento respondió afirmativamente mientras que sólo el 9% considera que aún no ha logrado delinear una política puntual. En concordancia con esto, un 79% evalúa el desempeño de su área a partir de indicadores específicos, mientras que el 78% posee una estrategia explícita de comunicación interna del desempeño y de su política de RE y un 86% utiliza lineamientos formales para dialogar con sus grupos de interés.




“Desde 2001 llevamos adelante el Balance Social, un proceso que nos permite comprender las expectativas de los grupos de interés y responder acerca de los temas que preocupan a la sociedad sobre las actividades que desarrolla nuestra compañía”, explica Pablo Cattoni, gerente de Comunicación y Responsabilidad Social de Nobleza Piccardo.
Nobleza Piccardo fue pionera y referente en el país, por ser la primer empresa en implementar un proceso de estas características (en 2007 Grupo Sancor Seguros se convierte en la segunda compañía en utilizar el estándar AA1000). Además, fue una de las primeras trece compañías del grupo en implementarlo.
Desde sus inicios, el Balance Social fue desarrollado sobre la base del estándar AA1000, perteneciente al Institute for Social and Ethical Accountability (1999, UK). A partir del Ciclo 4, utilizaron el nuevo estándar de aseguramiento AA1000 (AA1000AS) basado también en los principios de inclusión de los grupos de interés, relevancia de los temas a tratar y capacidad de respuesta de la empresa.
Con referencia a la necesidad de que las compañías establezcan una estrategia puntual en RE, María Amelia Videla, gerente de Responsabilidad Social y Asuntos Públicos de Manpower Argentina, considera que es la única manera de gestionar negocios de un modo sostenible. “Las empresas debemos rendir cuentas por el lugar que ocupamos ante nuestros públicos de interés, teniendo presente los impactos que producimos. Las compañías que no hagan de la responsabilidad empresaria un modo de gestión, ponen en riesgo la propia sostenibilidad de su organización”.




Por su parte, IBM considera que los mandos medios tienen responsabilidad directa sobre la implementación de su política de sostenibilidad. “Ellos son los encargados de retransmitirla a sus equipos de trabajo, de esta manera se involucran y se nutren de esta labor”, explica Ignacio Vaca de Osma, director de Marketing, Comunicaciones y Ciudadanía Corporativa de la compañía americana que facturó, en 2008, U$103.600 millones a nivel mundial. También Intel hace hincapié en el papel que juegan los mandos medios en la incorporación transversal de la estrategia que se ha fijado. Mariana Iribarne, gerente de Asuntos de Gobierno de Intel Argentina enfatiza que “es fundamental que comprendan que la RE ya no es un lindo valor agregado, sino que es un ingrediente fundamental para que la empresa opere de manera sustentable”.
Como el año anterior, se incluyeron en la encuesta indicadores con el fin de conocer el nivel de desarrollo e implementación de los programas de voluntariado corporativo, utilización de los recursos naturales e involucramiento en las cuestiones sociales de la comunidad donde opera la empresa.
Con referencia al Voluntariado Corporativo sólo el 49% de las empresas respondieron que cuentan con un programa específico, mientras que el 16% los motiva de manera formal para que participen en acciones puntuales dirigidas por la misma compañía. El 21% los incentiva de manera informal y el 14% no tiene una política definida.
En cuanto a la utilización de los recursos naturales, el 42% busca lograr un impacto ambiental cero por medio de una estrategia definida y el 58% posee alguna norma que regule la ecoeficiencia o el tratamiento de residuos y monitorea con el fin de disminuir el consumo de los recursos no renovables.


Cada día hay más ejemplos sobre el impacto que hacen los intereses sociales en los negocios. Un caso cercano, aún sin resolverse, es el de las papeleras en Uruguay. El conflicto dejó en evidencia la importancia, por un lado, de anticiparse a los temas de interés social, y por otro, que ambas compañías no comprendieron que el enfrentamiento mismo era un generador de creación de valor y no sólo una situación de riesgo. En la mayoría de los casos, las presiones señalan la existencia de necesidades insatisfechas o de nuevas preferencias de los consumidores.
De acuerdo a los resultados obtenidos, en los indicadores que se referían a las cuestiones sociales de la comunidad donde operan, los resultados fueron altamente positivos, lo que demuestra que las compañías argentinas comprendieron que la RE no responde a situaciones coyunturales sino a un compromiso a largo plazo con sus públicos de interés


“Nos parece estratégico que los empleados conozcan el trabajo realizado en este sentido. De ahí que la Gerencia realiza un trabajo intensivo de comunicación interna de modo tal que la RSC sea incorporada en toda la entidad”, explica Constanza Gorleri, gerente de Responsabilidad Social Corporativa, de Banco Galicia. Para ello, se publican notas semanales específicas en la intranet y se distribuyen libros relacionados con la temática a los empleados que los soliciten.
El Balance Social es un instrumento a través del cual la empresa puede aplicar una estrategia de RE a la gestión integral de su negocio, de manera gradual, ordenada y sistematizada como proceso de mejora continua. Pero sobre todo, es una herramienta clave de comunicación con el que cuenta la compañía para informar a sus stakeholders sobre sus actividades y resultados anuales en términos económicos, laborales, medioambientales y sociales, de manera tal que esta información sea medible y comparable año tras año. Así lo entiende el 81% de las compañías encuestadas, incluso el 35% lo hace desde hace 5 o más años. Sin embargo, sólo un 62% lo confecciona de acuerdo a metodologías aceptadas y reconocidas internacionalmente como el Global Reporting Initiative (GRI), Accountability, normas del Instituto Ethos o similares; incluso sólo el 30% de los Reportes publicados cuenta con verificación externa.



Definitivamente, si se tiene que hacer un análisis de las opiniones vertidas sobre cuáles fueron las evaluaciones de acuerdo a las acciones desarrolladas durante 2009, todos coinciden en que fue un año de “intenso trabajo, con muchos vínculos generadores de valor, incluso de consolidación”. Este fue el caso de Zurich, según explica Santiago Gallo, gerente de Relaciones Institucionales del Grupo que factura $ 775 millones y destina un presupuesto de $ 1 millón para el área de RE. Los planes estratégicos de la compañía no se someten a vaivenes circunstanciales o coyunturales del negocio. “Hemos sumados nuevas acciones y programas con el objetivo de incidir en la comunidad articulando nuestro programa de voluntariado corporativo -VoluntarioZ-”.
Al igual que otras muchas compañías, la brasilera Natura asegura que la crisis económica puede revelar enormes oportunidades relacionadas a la sustentabilidad, motivando la creación con el uso equilibrado de los recursos naturales y con una mayor justicia social e inclusión. El caso de Toyota Argentina es un ejemplo de cómo en tiempos de crisis se puede consolidar una gestión a partir de la creación de una nueva área destinada a la coordinación general de las actividades de RE. “La crisis económica global afectó a todos y nuestra Compañía no estuvo exenta -explica Eduardo Kronberg, gerente de Relaciones Públicas y responsable del área de RE de Toyota Argentina-. Generó una revisión de nuestros presupuestos y la creación de este nuevo sector, que significó un desafío y una evaluación, ya sea de las necesidades y prioridades de la Comunidad como de la compañía.

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