asegura que en un contexto donde los recursos naturales son cada vez más limitados, donde la demanda de alimentos y energía crece y el cambio climático es una realidad, las compañías agropecuarias tienen el gran reto de contribuir con el productor para que este pueda aumentar sus rendimientos de manera sustentable. “Estamos comprometidos con la responsabilidad de proveer al mundo más y mejores alimentos. Por este motivo, utilizando las herramientas de la biología moderna logramos que nuestros clientes produzcan más, conservando más. Este es nuestro Compromiso de Rendimiento Sustentable”, asegura la representante de esta compañía que emplea a 850 persona, facturó $ 2.766 millones durante 2008 y que tiene un presupuesto anual asignado al área de Responsabilidad Social de $ 3.000.000.

- ¿Cómo trabaja internamente Monsanto para lograr esto?
- Con todo el expertise que tiene Monsanto en biotecnología y mejoramiento genético está trabajando en duplicar el rendimiento de los tres cultivos base de la compañía -algodón, maíz y soja- con base 2000 al 2030 al mismo tiempo que se reducen en un tercio los recursos que se utilizan para producir esa misma cantidad. De esta forma, estamos en la búsqueda continua de una agricultura que marque la diferencia.
- ¿Cómo es la relación con las otras industrias del sector?
- La relación es excelente porque entendemos que trabajamos todos por un mismo objetivo que es el de producir más generando un menor impacto ambiental. La compañía tiene un compromiso y entiende que no puede estar sola en esto. Por este motivo, también se trabaja con industrias complementarias como la de la alimentación.
- ¿Cómo logran bajar la política de Monsanto a nivel global a la realidad de Argentina?
- En realidad Monsanto es muy flexible dado que a nivel global trabaja a través de Monsanto Fund. Básicamente la Fundación Monsanto surge con el objetivo de proveer fondos para el desarrollo de programas sociales en todo el mundo, con lo cual vos como región tenés la ventaja de presentar proyectos acordes a tu realidad sin la necesidad de adaptar iniciativas que fueron desarrolladas a medida para Europa o Asia.
- ¿Así surgió Max Solidario y más tarde Semillero de Futuro?
- Así es, Max Solidario fue la primera iniciativa que integraba varios programas que veníamos haciendo a partir de la creación de un fondo y la selección de distintos proyectos. En 2003 nos propusimos ir un poco más allá con el objetivo central de encausar todas esas ganas que estaban presentes al mismo tiempo que lográbamos disminuir la dispersión en la que nos encontrábamos, alejándonos de los núcleos urbanos para lograr un impacto más real y productivo en la población rural.
Con el foco redefinido en el sector agropecuario el programa siguió creciendo y le dio paso a Semillero de Futuro, que no sólo es nuestro programa de bandera sino que es la acción más importante a nivel comunidad que la compañía ha encarado en sus más de 50 años de historia.

- ¿Cuáles fueron los objetivos que se fijaron cuando lo delinearon?
- Lo principal era lograr que la concepción misma del programa estuviera alineada a nuestro espíritu y a nuestra misión, con lo cual, el objetivo fue impulsar proyectos productivos que contribuyeran a la sustentabilidad de las comunidades postergadas apoyando iniciativas sociales con cuatro áreas de acción: salud, conservación del medio ambiente, educación y nutrición.
- ¿Cómo fue evolucionando en estos tres años?
- A lo largo de los años lo que fuimos aprendiendo tuvo que ver con la necesidad de apoyar proyectos sustentables, es decir, si bien en un principio no eran asistencialistas, no involucraban capacitaciones, o no dejaban valor agregado. Hoy, estamos trabajando para que cada proyecto se constituya en sí mismo en una red generadora de otros proyectos; buscamos plantar la semilla y que mientras crece se multiplique y de frutos más grandes que el proyecto en sí mismos.
Por este motivo, ahora nos estamos focalizando en proyectos que generen trabajo, capacitación. Con esto, a la filosofía de colaborar con la comunidad, se le suma la necesidad de generar acciones que se puedan mantener, que puedan crecer, esté o no Monsanto de por medio y a esto lo entendemos como la clave para que esto funcione.
- A su vez, lograron vincular el voluntariado con un programa hacia la comunidad bien focalizado y de gran impacto...
- Exactamente, Semillero de Futuro no es posible, y esto lo aseguro por todos los años que lo venimos desarrollando, sin el trabajo y compromiso de toda nuestra gente. Su implementación y éxito depende en un ciento por ciento de toda nuestra red comercial.
Ellos son vecinos que viven, trabajan y se desarrollan en esas pequeñas comunidades rurales -entre 2.000 y 10.000 habitantes- con lo cual conocen perfectamente cuáles son las necesidades y cómo se pueden suplir. Además el hecho de que vivan en la zona lleva a que no sólo recluten los proyectos de su región sino que también los apadrinen, con lo cual Semilleros no muere en el financiamiento sino que existe un gran involucramiento de nuestra gente, un contacto permanente con la iniciativa que lleva a que ese proyecto no fracase.
- ¿Cómo los apoyan desde casa central y cómo logran que se involucren responsablemente?
- Nosotros los ayudamos desde acá y trabajamos con la Asociación Civil GPS (Gestión de Proyectos de Economía Social) que nos asesora en cuanto a las herramientas que debemos darle a nuestra gente para que estos sean padrinos útiles. Sin embargo, toda herramienta es inútil sino existen las ganas y el compromiso de involucrarse en lo que se está haciendo.
También buscamos que comprendan cuáles son los criterios de evaluación que tiene en cuanta el Comité Evaluador, integrado por personalidades relacionadas a la Responsabilidad Social y el tercer sector y directivos de Monsanto Argentina, a la hora de elegir un proyecto.
- ¿Considera que fue un año de prueba, dada la situación de crisis, para la RE de las compañías?
- Nosotros nos vimos impactados doblemente, por un lado por la fuerte crisis internacional que afectó a todos los mercados e industrias y por otro lado, localmente, siendo una empresa del sector agropecuario, el conflicto Gobierno-Campo generó distintos tipos de dificultades en nuestros aliados y voluntarios rurales a la hora de participar o presentar proyectos. Generó apatía, resquemor y eso se tradujo en disminución en la participación.
- ¿Qué se le transmite a la gente para que su nivel de involucramiento no decaiga?
- Que en una situación como la que estamos viviendo en la industria agropecuaria es más importante que nunca dar la mano y no esperar algo a cambio. La forma de demostrárselos fue que la compañía mantuvo su compromiso pese a las incertidumbres, porque entendemos que las necesidades de la comunidad van más allá de una situación coyuntural como puede ser un problema con el sector agropecuario o a nivel internacional. Y esto es así porque más allá de las comunidades rurales estamos comprometidos con el país, con lo cual será mucho más necesario que sigamos profundizando en la sustentabilidad de los proyectos porque a la larga será lo que marque la diferencia.
- ¿Qué les llega de la gente del interior del país?
- Que las necesidades son muchas y variadas, por eso las temáticas de los proyectos son muy diferentes, muy locales y eso es lo bueno. El año pasado más del 55 por ciento fueron programas que se realizaron en localidades de 2.000 habitantes, con lo cual el impacto que se genera es enorme, por eso queremos seguir profundizando en esas pequeñísimas comunidades que en definitiva es la que difunde el campo.
- Hace dos años publicaron su primer reporte social ¿en qué situación se encuentran hoy con respecto a este tema?
- Si bien no lo viví de cerca, dado que hace un año que estoy en la compañía, los inicios estuvieron basados en una suerte de reporte social en el cual mostrábamos los proyectos que se habían apoyado a nivel comunitario. Hoy por hoy, estamos comenzando a trabajar en un reporte con un foco más amplio de la mano de GRI3 (Global Reporting Initiative). Es un proceso más ambicioso y habla de la sustentabilidad de la compañía dado que lo que hacemos en tema comunidad es sólo una de las patas de la RE -piensa-. Podríamos ser los mejores implementadores de programas comunitarios y de pronto en las plantas no cumplir con las normas medioambientales... en Monsanto no ocurre eso y por esto estamos muy interesados en volcar nuestro balance a un Reporte de Sustentabilidad.

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