Inti Zen, la marca de té gourmet pionera en Argentina, de la empresa Tadley S.A., apunta hacia un consumo conciente y capacita a las warmis en un nuevo proyecto. Guillermo Casarotti asegura que el secreto del negocio es mantener una relación ética con todos sus stakeholders. De esta forma factura $ 4.000.000 al año y destina $ 40.000 a acciones de RE.
En un stand armado a último momento con un estilo zen porque les sobró espacio en Expo Gourmet del 2003, se vendió el primer saquito de té de la marca Inti Zen, compañía que en la actualidad factura $ 4.000.000 de la mano de Guillermo Casarotti, su fundador. Empezaron de a poco y hace un año crearon Chamana, una infusión ayurvédica sin cafeína, saludable y revitalizante para un público más sutil.
“Son infusiones para el alma”-aclara Casarotti, quien se asoció a Inés Bertón, proveedora y diseñadora de los blends, para lanzar esta nueva infusión.
Desde su planta ubicada en Del Viso, de 70 m2 y certificada con las normas ISO 9001-2000 de Control de Calidad, fraccionan y envasan los saquitos de té de los cuales el 40 por ciento se exporta a más de 20 países.

La manera en que lograron comercializar casi el 50 por ciento de lo que producen es que aquellos pedidos eventuales se transformaron en clientes una vez comprobada la calidad de la infusión que logran. “Lo más importante es que las compras no sean One shot, sino que las repitan” -explica Casarotti y cuenta que dos años atrás un Supermercado de Texas les realizó un pedido de prueba para 400 bocas. “Era un container de té por única vez, y aún hoy siguen siendo nuestros clientes”-aclara su fundador, quien afirma no tener competencia de la misma calidad en Argentina.
En Tadley S.A. entienden la Responsabilidad Empresaria como una forma de gestión que se define por la relación ética con sus públicos de interés, y por el establecimiento de metas compatibles con el desarrollo sustentable de la sociedad, preservando recursos ambientales y culturales para las generaciones futuras, respetando la diversidad y promoviendo la reducción de las desigualdades sociales. “La RSE es un camino”, dice Casarotti y asegura que “una PyMe lo debe transitar paso a paso, sabiendo de ante mano que se van a perder negocios por mantener esta filosofía”. Por eso, recomienda a quienes quieran seguir sus pasos que “hagan algo en lo que puedan tender la mano y puedan ver un resultado, porque eso te retroalimenta”.
Sólo ocho personas trabajan en Inti Zen y según cuentan “todos hacen todo”. El concepto de Responsabilidad Empresaria (RE) se encuentra presente en cada una de las acciones que llevan adelante. Esta manera de pensar y gestionar el negocio lo llevó a crear, a principio de 2009, Consumo Conciente, un espacio de reflexión que busca incidir positivamente en los hábitos de consumo de las personas. “Creemos que Consumo Conciente es la comprensión de que todo acto de consumo tiene impacto y, a partir de ello, entendemos la importancia de la toma de conciencia por parte del consumidor de todos los aspectos involucrados en su decisión”, opina el creador de esta marca que invierte $ 40.000 al año en acciones de RE.
Una de estas acciones es el programa “Acuerdos principios de ética”, a partir del cual Inti Zen busca sensibilizar a su cadena de valor para que incorpore los conceptos de RE en su actividad diaria. Con una inversión de $ 5.000, el primer paso fue firmar convenios de principios éticos con los proveedores, distribuidores y clientes. A partir de esta acción, según asegura Casarotti, se logró que varias empresas comenzaran a implementar sus propios programas de RE, al mismo tiempo que le exigían a sus proveedores certificados de buen uso de materias primas y políticas de reciclaje.

Por ser el referente en té, la Asociación Warmi se acercó a Inti Zen para trabajar en red y envasar en saquitos la hierba aromática medicinal que crece y se utiliza en el norte de nuestro país, conocida como “rica-rica”. La Warmi, con Rosario Quispe como fundadora, es una organización de mujeres coyas que nacieron como tejedoras y hoy dispone de varios emprendimientos.
“Estamos esperando que en diciembre nos entreguen la máquina, pero antes van a capacitar gente nuestra en Inti Zen para que aprendan a usarla ya que este equipo fabrica 120 saquitos por minuto, algo impensado para nosotros, cuenta Hugo Osedo, encargado de Cooperación para el Desarrollo con Organismos Internacionales y Fundaciones de Asociación Warmi.
Asimismo, para Casarotti esta alianza es una experiencia muy rica ya que permite aprender otra forma de trabajar que tiene que ver con la visión de las warmis de generar su propio trabajo en armonía con la madre tierra, respondiendo así también al fortalecimiento de la identidad Andina y Coya.
Un total de 100 comunidades indígenas están involucradas en este proyecto a partir del acopio de la materia prima, que posteriormente compra la Asociación a un precio más alto de lo que paga el mercado. Hasta el momento ya llevan recolectados 400 kilos de la hierba “rica-rica”.
Mientras tanto en Inti Zen, Inés Bertón está probando la mezcla de blends con naranjas y otras frutas y hierbas para darle mejor sabor ya que a esta hierba hay que saber combinarla para que resulte agradable al paladar. Asimismo, les generarán los contactos comerciales para que puedan venderla.
Otras de las iniciativas llevadas a delante por el creador de este té gurmet es Nuevos Aires, una organización sin fines de lucro creada por un grupo de emprendedores que comparten un mismo ideal y quieren contribuir activamente al desarrollo sustentable económico, social y ambiental de la comunidad.
Con una inversión de $ 10.000, el objetivo concreto del programa hacia adentro de Inti Zen es motivar al equipo de trabajo con acciones concretas, mientras que hacia afuera busca incidir y sensibilizar a otros empresarios en temas de RE. “La enseñanza mediante le ejemplo es la forma más efectiva de interiorizar principios y valores en la sociedad, en una familia y por supuesto en la compañía -explica Casarotti-. Esto se fue perfeccionando y en 2008 creamos sistemas formales para llevar adelante los proyectos con nuestra cadena de valor y con la comunidad”. Para trabajar en la comunidad también eligió como socio estratégico a una organización de la sociedad civil (OSC). Junto a Alternativa 3, a partir de microcréditos, acompaña y ayuda a jóvenes emprendedores a iniciar su negocio.
“Hace cinco años venimos trabajando internamente en consolidar la compañía, manteniendo buenas prácticas y principios éticos como base de nuestros negocios”, reflexiona y asegura que esta forma de actuar “ha impactado positivamente en los mandos medios y colaboradores, que se sienten integrados 100 por ciento con el proyecto llevando a Inti Zen al lugar que hoy ocupa”.

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