Para Verónica Staniscia, gerente de Relaciones con la Comunidad de Shell Compañía de Petróleo S.A., todos los proyectos de Ley de Responsabilidad Social (RE) presentados, tanto a nivel nacional como de la Ciudad de Buenos Aires, no abordan la temática como un modelo de gestión integral dentro de una empresa. “Algunos de los proyectos de ley presentados a nivel nacional que no llegaron a prosperar así lo demuestran, e incluso se referían a la existencia de premios y órganos de control generados a tal efecto, que tornaban el tema de la RSE desde la misma génesis del proyecto en acciones/actividades a las que solo se buscaba cumplir, pero no revestía el carácter de fomentar ni "hacer docencia" en el proceso de implementación. Buscaba transformar el tema en legal-obligatorio y no en voluntario- ejemplificador y replicable”, opina la representante de la petrolera que facturó en su último ejercicio $ 6.878,7 millones y cuenta con un presupuesto anual para el área de RE de $ 1,8 millones.

- Según explican los impulsores de estos proyectos en otras sociedades la responsabilidad social empresaria es un concepto esencial al momento de hacer negocios, mientras que en Argentina hay que recorrer un largo camino para hacer de esto la regla, y no la excepción. Es nuestro objetivo empezar con esta ley a desandar este camino. ¿Cree que es el camino más acertado?
- Definitivamente no. El camino más acertado sería contar con políticas de participación activa del Estado como primer responsable social cuyo compromiso y eje de existencia es el bien común. A partir de su compromiso con un modelo de gestión responsable, basado en la transparencia y rendición de cuentas, el Estado debería ser el promotor de actividades de integración y fomento en materia de inversión social compartiendo la implementación de actividades comunitarias con las empresas y las organizaciones sociales que aseguren el expertise puesto en la resolución del problema que se intenta abordar contando con recursos tanto públicos como privados para tal fin. El Estado en este caso debería estar más involucrado en generar redes de capital social y gestión compartida en lugar de promover leyes que busquen regular lo que desde siempre integró el fuero de lo ético y voluntario en las empresas.
- ¿Considera que el Estado puede fijar los contenidos y lineamientos del Balance Social?
Sí, pero debería ajustarse a las herramientas que existen en el mercado sobre el tema. De lo contrario las empresas multiplicarían la cantidad de reportes que deben presentar sobre su accionar. Si además de los métodos que existen tanto a nivel local (incluso leyes que ya exigen reportes de estas características, por ejemplo en materia laboral) como internacional se anexara uno por cada jurisdicción que contara con su ley de RSE basada en la confección de Balances Sociales, sería confuso y engorroso, además de no cumplir con su función esencial que es rendición de cuentas en gestión de RSE para promover mayor compromiso de las empresas.
- ¿No debería desarrollar internamente políticas de RSE antes que sancionar una ley que regule a la misma en el ámbito privado?
- Absolutamente. Y es una de las mayores críticas que se realiza desde todos los sectores cuándo se ubica al Estado como regulador de este tema. ¿Cómo buscar regular un tema que creció casi espontáneamente post-crisis en las empresas (con diferentes niveles de compromiso pero en mayor o menor medida se fue dando en todas) cuándo el Estado permaneció inerte (y aún continúa estándolo) a plantearse un modelo de gestión basado en políticas de RSE integrales?
- ¿Cree que a partir de este tipo de iniciativas se pierde el contenido ideológico de la dirección de la empresa por llevarlo a cabo?
- No, igualmente dependerá del grado de compromiso y experiencia que cada empresa tenga en el tema. Cuándo la RSE integra la estrategia del negocio y ésta atraviesa todas las áreas de la compañía, el contenido ideológico es innato en la dirección y va más allá de una ley (porque se gestó incluso antes de su existencia). Que el resto de la empresa también comulgue con los principios y políticas sostenidas desde la misma dirigencia permite adaptar las iniciativas al contexto de la corporación sin perder nunca la esencia misma ni el por qué del trabajo en ese sentido (un efecto que va más allá del cumplimiento de una exigencia legal).
- Si se parte de la premisa que parte de la esencia de la RE es que sea voluntaria, que nace de la propia inquietud de los profesionales que forman la compañía y que las hace ir más allá de lo que establece la ley. ¿Con la normalización no la estaríamos limitando?
- En los términos en que está planteada la normalización, absolutamente. Se limitaría e incluso en muchos aspectos se causaría el efecto contrario al deseado que es desalentar la participación de determinadas empresas como son por ejemplo las Pymes que están ingresando cada vez más al mundo de la RSE con mucho esfuerzo y poco recurso.
Incluso la normalización iría en detrimento de la capacidad creativa y creadora que el tema ha despertado desde su inicio. Cada día la RSE crece y encuentra nuevas herramientas tanto internacionales como locales para permitir su experimentación e integración en el mundo de hacer negocios responsables.
- ¿Considera que para cada empresa hay un tiempo natural de madurez hasta lograr comprender los alcances globales y el negocio de trabajar en el marco de la RSE? ¿Puede este tiempo acelerarse a partir de una ley?
- Cada empresa tiene sus tiempos y prioridades siendo la dirección quién va marcando dicha evolución y forma de trabajo. También es cierto que desde la génesis las empresas poseen un cimiento referido al "actuar" que si bien puede ser en los inicios solo una "forma de hacer negocios" con la evolución y crecimiento de la compañía puede ir transformándose en una cultura institucional que sea el comienzo del desarrollo de una política de RSE. La ley puede acelerar los tiempos pero no logra hacer que el tema sea asumido como política de la empresa en cuestión, sino simplemente como una obligación a cumplir (muchas veces concepto totalmente disociado y ajeno a la convicción) e impulsado/implementado por consultorías externas a la organización (que cuesta mucho que se identifique con el tema cuándo le resulta impuesto).
- En caso que finalmente se reglamente ¿en qué se modificaría el trabajo que vienen realizando desde Shell?
El trabajo en nuestro caso no se vería modificado en absoluto. Desde Shell venimos trabajando en RSE desde los comienzos de la llegada de la Compañía a la Argentina. Como empresa comprometida con el desarrollo sostenible y con fuertes raíces locales apostamos a la transparencia, rendición de cuentas, trabajo en cadena de valor, políticas de diversidad, cuidado del medioambiente, manual de comportamiento ético, programa de formación local en programas sociales, etc.
Para Shell la RSE es la única opción de hacer negocios porque creemos que más allá de una ley, la primera premisa de nuestro accionar siempre debe sustentarse en el "involúcrame" y ello solo es posible a través de políticas que respeten a la gente, al entorno en el cuál hacemos negocio y el medio que nos permitió y permite crecer en estos primeros 95 años en Argentina.

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