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Octubre 2009
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“Dentro del propio Estado no se sabe de qué se trata la RSE”

Se puede decir que Luis Ulla comenzó a incursionar en los conceptos de Responsabilidad Empresaria a comienzos de los años 90’, cuando, gracias a la Fundación Kellogg’s, visitó varias empresas de Estados Unidos y Latinoamérica para interiorizarse sobre el trabajo que venían realizando las fundaciones empresarias. Quizás, esta experiencia fue la clave para vislumbrar hacía dónde giraría el tema y cuáles eran las acciones que se debían implementar si se deseaba que Argentina no quedara afuera de la nueva forma de entender y hacer los negocios.

“Nos lanzamos a crear un instituto que inmediatamente fuera de referencia a nivel país, emulable con el resto del mundo”, explica Luis Ulla cuando se le pregunta qué lo llevo a integrar el grupo que creó el Instituto Argentina de Responsabilidad Social Empresaria (IARSE) hace ya ocho años. “Queríamos generar herramientas, capacitar, difundir, acortar esta brecha que nos separaba del resto de los países, que ya en aquel momento era enorme”, cuenta quien está convencido que una de las claves para que el IARSE trascendiera a nivel país de la manera que lo hizo fue el hecho de creer que la RSE debía tener una mirada federal.

Luis Ulla, director ejecutivo del Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria (IARSE).
Luis Ulla, director ejecutivo del Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria (IARSE).

A cuatro meses de que se anunciara la modificación de la Ley 2594, sancionada en 2007, que establecía la obligatoriedad de los Balances Sociales para las empresas radicadas en la Ciudad de Buenos Aires, Visión Sustentable dialogó con Luis Ulla, director ejecutivo del IARSE, sobre los distintos proyectos presentados a nivel nacional sobre este tema -véase Nota central-, y sobre cuál debe ser el papel del Estado en lo que hace a políticas de Responsabilidad Social.

“La primera impresión que tengo cuando se me pregunta sobre estos temas es que hay una inversión de tiempo. Y afirmo esto porque la tendencia a nivel mundial es que el Estado se auto impone, antes que nadie, la emisión de reportes de RSE, tal como sucede en España”, detalla quien dejó la gerencia de Fundación Arcor en 2000 para embarcarse junto a otros colegas en esta institución que buscaba constituirse en un centro de referencia nacional en materia de RE. Asimismo, considera que no es bueno que se establezca la obligatoriedad de los Balance Sociales, por el contrario, está convencido que el papel del Estado es el de promover políticas que se encuentren enmarcadas dentro de la RE.

“España es un muy buen ejemplo de esto, dado que a partir de una modificación en la ley de compras públicas estableció que sólo aquellos que pueden demostrar que son socialmente responsables pueden ser proveedores del Estado, en todos sus ámbitos, incluso con preferencias en el trato, debido a que estas compañías generan valor más que otras”.

- Con este tipo de iniciativa ¿no se pierde el sentido ideológico de la RE, no se pierde aquello que hace que la empresa vaya más allá de lo que establece la legislación, el sentido voluntario de la RE?

- Sin lugar a duda, porque cuando se entra en este terreno aparece la sensación de que hay que cumplir y punto, y se hace sólo para eso y se deja de lado que la RE es un valor. Otro aspecto que quedó en evidencia cuando uno lee los proyectos de ley que elaboraron estos legisladores es la falta de diálogo de los diferentes actores. También es cierto que esto sería mucho más interesante si es una necesidad sentida, plasmada, dialogada y finalmente consensuada, y no algo espasmódico de un legislador que vio algo en algún lugar y lo envió. Ante este escenario, creo que dentro del propio Estado no se sabe de qué se trata la RSE.

- Cuando se leen los distintos proyectos presentados, tanto a nivel nacional como el de la Ciudad de Buenos Aires, queda en evidencia la falta de conocimiento sobre el escenario de la RE en el país…

- Evidentemente no tienen conocimiento del trabajo que se viene haciendo en Argentina y en el mundo. No entender que hoy la Responsabilidad Social (RS), entendida como esta triple creación de valor, también es competitividad significa que no comprenden de qué se trata y están con una visión al estilo Michael Porter, es decir, por afuera de lo que es la evolución del concepto. Por eso, insisto siempre, que cualquier legislador es peligroso legislando sobre algo que no estudió ni conoce. Y lo cierto es que ninguno de estos legisladores han tenido contacto con organizaciones que nosotros consideramos que son altamente referentes.

- ¿Qué otro punto de estos proyectos es cuestionable por usted?

- El otro punto cuestionable es que el Estado fije los lineamientos para la elaboración del Balance Social. Todos sabemos que la matriz del G3 -Global Reporting Initiative (GRI)- es la más utilizada en el mundo. Incluso es un instrumento que se utiliza muy bien en Argentina; al punto que este año se han presentado 24 reportes que utilizaron estos lineamientos, la mitad de ellos son de empresas miembros del IARSE. Con lo cual al contar con una herramienta universal, con una norma aceptada y utilizada internacionalmente, de libre acceso, gratuita, e incluso que se adapta para cada tipo de empresa, no tiene sentido crear un modelo, que lo único que va hacer es dejarnos fuera del mundo como tantas otras cosas.

“…el Estado se debe imponer, antes que nadie, ser capaz de diferenciar la conducta de RSE en su propia cadena de valor, es decir, a quienes les compra o contrata y a partir de ese reconocimiento, debe invitar al resto de la sociedad a que lo imite...”, explica Luis Ulla.

- Asimismo, cada empresa tiene un tiempo natural para comenzar a trabajar en post de este triple resultado. Se tiene que dar un proceso de aprendizaje interno y lógico para…

- Exactamente. La primera semana de octubre tuvimos el quinto encuentro de gerentes y responsables de RSE. Fueron 70 participantes y realmente es un placer cuando se presentan empresas que vienen participando en actividades del IARSE desde hace seis o siete años, dado que nos permiten ver la evolución que han tenido, el nivel de madurez, de durabilidad. Hoy podemos decir que aquellas empresas que han hecho un esfuerzo sostenido y permanente están en un nivel de calidad muy alto. Y esto lo lograron porque formaron a sus equipos técnicos… una ley no generaría ese nivel de durabilidad, ese nivel de interés y mucho menos esa profundidad de capacitación. Lo que generaría seguramente serían excelentes oportunidades laborales para algunos consultores, pero no mejoraría la calidad de los negocios en la Argentina.

- Otro punto es que sólo estarían obligadas de presentar Balance Social aquellas empresas que posean 300 o más trabajadores, con lo cual las PyMEs vuelven a ser ignoradas en lo que hace a políticas de Estado…

- Absolutamente de acuerdo. Las PyMEs tienen una enorme ventaja en todo lo que tiene que ver con la RSE. Ellas deciden hacerlo e inmediatamente obtienen resultados, ya que de la decisión a la aplicación el tramo es muy corto. Con lo cual, estos proyectos ponen en evidencia cuál es la visión del Estado respecto de este otro sector que queda ignorado en estas propuestas. Sin embargo, tengo que insistir, que tampoco sería bueno que las contemplara haciéndola extensivo para ellas.

- Ahora, ¿cómo cree que debemos entender al Estado?

- Lo debemos entender como un agente económico que está obligado a crear valor en las tres dimensiones - económico, social y ambiental-, igual que una empresa privada. Asimismo, se debe imponer, antes que nadie, ser capaz de diferenciar la conducta de RSE en su propia cadena de valor, es decir, a quienes les compra o contrata y a partir de ese reconocimiento, debe invitar al resto de la sociedad a que lo imite. Pero si el Estado no se lo impone para sí y para sus proveedores, sean del tamaño que fuesen, una política de RSE de nada sirve. El Estado no puede obligar hacer a otros lo que el mismo no sabe ni aplica.

“…Brasil ha creado consenso en torno a la RSE, a la ciudadanía empresarial, a la transparencia de los actos de Gobierno, mientras que en Argentina vivimos en una permanente improvisación verbal del tema…”, asegura Ulla.

- A su vez, se toma al Balance Social como una herramienta de control y no como un elemento más de la RSE, que tiene que ver con la forma en que la empresa comunica a sus grupos de interés…

- Absolutamente. Nosotros insistimos que la cuarta pata de la RSE es comunicar la creación de valor, no hay un ejercicio completo de la RSE de una empresa si esta no comunica adecuadamente a todos sus públicos de interés eso que se está creando como valor. Por lo cual, para nosotros, es una obviedad que se comunique, que se haga un balance, que se muestre.

- ¿Cuál es el escenario actual en lo que se refiere a Responsabilidad Empresaria?

Hoy podemos decir que hay un centenar de empresas que tienen formalmente creada el área, ya sea una gerencia corporativa o un departamento o área de RSE con gente formada, que cumple con un rol específico y cuenta con un presupuesto asignado. Y esto tiene que ser inspirador para que empresas que han estado al margen de estos temas lo adopten y tomen este camino.

Por las capacitaciones que realizamos en el IARSE, han pasado más de 6.000 personas. Es a partir de aquí que se nota la calidad de los comités formados, son personas que saben de qué se trata y que despliegan un nivel de innovación desarrollando prácticas de excelencias.

- ¿Qué es lo que se debe entender e internalizar?

- Tenemos que entender precisamente que lo que se necesita es formar a los recursos humanos que integran estos comités multisectoriales de RSE, dado que es la mejor forma de llevar los conceptos de responsabilidad a la práctica diaria al mismo tiempo que cada gerencia comprende cuál es su rol frente al tema.

- ¿Qué diferencias hay entre Argentina y Brasil en relación a la RE?

EL DATO
6.000
son las personas que fueron capacitadas por el IARSE en diferentes temas de RE.
- Es la concepción misma, es decir, comprender que RSE no va ligada sólo a la marca empresa sino a la marca país, algo que aún no se terminó de entender en Argentina. En el año ’99- 2000, los empresarios brasileños ya nos decían que ellos trabajaban para que la marca made in Brasil, colocada en cualquier tipo de productos que se venda al mundo, sea sinónimo de una conducta ética, ambiental y socialmente responsable. Acá en Argentina estábamos lejísimo de eso. Y hoy la brecha sigue siendo enorme, porque si bien Argentina se puso en marcha, Brasil y Chile van por una autopista a una velocidad elevada de evolución.

- Ahora, en el caso Brasileño ¿esta evolución no tiene que ver con la sinergia que existe entre el sector público y privado?

- Sin duda, hay primero una actitud importante que tiene que ver con la humildad. Lo que se ha encontrado en el escenario público brasilero, como así también en el chileno, es que el Estado sabe que no sabe, por lo tanto se pone a trabajar en conjunto con la gente que sí está capacitada, que sí conoce en profundidad el tema, y obviamente eso produce una sinergia de influencia en la sociedad, no sólo entre el sector público y privado sino en la sociedad civil en general.

-¿Y esto fue lo que colocó a Brasil en el lugar que está hoy?

- Exacto, y es la gran diferencia de cómo Brasil ha creado consenso en torno a la RSE, a la ciudadanía empresarial, a la transparencia de los actos de Gobierno, mientras que en Argentina vivimos en una permanente improvisación verbal del tema, porque hay cero bajada a la práctica. Por eso hay que rescatar algunos esfuerzos, como por ejemplo, los realizados por la municipalidad de Rosario, que están orientados a entender el concepto y el rol del Estado.

Otro caso por resaltar y que nos puede dar cátedra es España. El Estado desde la legislación ha entendido esto, incluso hay legisladores que se transformaron en especialistas en RSE. Ellos comprendieron que el camino que habían tomado no era el correcto y de ese reconocimiento surge el Libro Blanco, y tenemos la ventaja que está escrito en español, con lo cual -risas- sólo deberían copiarlo.

- ¿Qué evaluación puede hacer sobre este año que ha sido un año crítico en todos los sentidos?

- Para nosotros el año 2009 tal como venía pintando sobre finales del 2008, quedaba como que iba a ser una prueba ácida de la calidad de la RSE en Argentina. Y los resultados que vemos, es que lo que era esperable se confirmó. Los que no hacían nada en RSE siguen no haciendo nada, el 2009 les dio la razón para seguir fuera del tema, hay muchas grandes que están en esta situación; las que estaban haciendo esto por show, que era un discurso del área de Relaciones Públicas y Marketing, pero no era una forma de gestionar la compañía, dejaron de hacerlo; y aquellas en las que sus directivos estaban convencidos, aún en el contexto difícil del 2009, han hecho RSE de mayor calidad que años anteriores.

Esto demuestra que especializar a la gente en el tema, entender ampliamente el concepto y adherir a esto como un estilo de gestión, aún en las peores condiciones, las compañías no sólo pueden hacer RSE de calidad sino que la RSE, les ha servido para superar la crisis en un contexto de mayor comprensión, tanto internamente como hacia afuera.

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