AMCHAM
L´Oréal - 100 años haciendo el mundo más bello
Done
Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria.
Fundacion Temas
Greenpeace Argentina
Julio 2009
ENVIAR A UN AMIGO Cerrar
Destinatario:

Remitente:


Enviarme una copia
ENVIAR A UN AMIGO Cerrar

“El gran problema en Argentina es la injusticia educacional”

"La inclusión implica una decisión política y una responsabilidad social. No podemos seguir eternamente intentando paliar las inequidades de la sociedad a través de políticas de emergencia. La necesidad permanente de contar con estas políticas denuncia el gravísimo problema de gobierno de nuestro sistema educativo."

En un país que aún enfrenta el flagelo lacerante de la exclusión y que no termina de encontrar todavía un rumbo, la investigadora Silvina Gvirtz expone de manera categórica la realidad de la educación en Argentina. Durante la entrevista que mantuvo con Visión Sustentable explicó que está convencida de que el camino para remontar la cuesta es apostar por la educación, al mismo tiempo que aseguró que la “misión de la escuela es hoy, precisamente, formar personas autónomas, democráticas, preocupadas por el prójimo, con vocación inclusiva y responsabilidad social”.

Silvina Gvirtz
Silvina Gvirtz

De reconocida trayectoria en el campo de las humanidades, la doctora Gvirtz dirige desde 1999 la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés y es investigadora del Conicet. Ha sido seleccionada Fellow 2003 por la Fundación Guggenheim, de los Estados Unidos, y en 2005 fue premiada por la Academia Nacional de Educación por un trabajo de investigación orientado a desentrañar un enigma hasta hoy indescifrable: cómo revertir la crisis de la educación argentina.

Para quien ha publicado más de 12 libros sobre el tema, dirige el Anuario de la Sociedad Argentina de Historia de la Educación y ha publicado más de 30 artículos en revistas especializadas, con referato internacional, “la educación no puede resolver el problema de la pobreza, sin embargo, es un paso sustancial para salir de ella. Es una condición necesaria, por eso debemos comenzar a trabajar fuertemente en esta problemática”.

- ¿Cómo fortalecemos la escuela pública con gestión estatal?

- Yo creo que hay que hacer un trabajo muy complejo con varias acciones en simultáneo. En principio hay un problema en el modo en el que se distribuyen los recursos en la escuela pública de gestión estatal, y cómo esos recursos compiten con los subsidios que se les da a las privadas. Además se deben transparentar los criterios de distribución y conocer qué criterios se tienen en cuenta a la hora de asignar los subsidios a los establecimientos privados, que es un tema del cual nadie quiere hablar.

Otro paso fundamental es tornar a la política más transparente, quiero decir con esto que debe tener mediciones propias más estrictas, tiene que haber un control de gestión más importante dado que se ve mucha ineficiencia. Pero además, los cuerpos políticos tienen que comenzar a rodearse de cuerpos técnicos bien formados, la sensación que uno tiene es que en algunas circunscripciones se nombran a familiares, que no tienen esta capacidad de gestión, o incluso, no pueden formar grupos de asesores capaces. Nadie se atrevería a asumir el Ministerio de Economía sino tiene un título de economista, o peor aún, nadie cree que puede ser ministro de Economía por haber ido al supermercado, sin embargo, se cree que se puede ser ministro de Educación por haber sido alumno. Y ahí hay un problema serio.

- ¿Argentina cuenta con estos equipos técnicos?

- Contamos con algunos y hay que fortalecer otros. Una medida en esto de políticas a largo plazo tiene que ser fortalecer la formación de doctores en Educación, y en muchos casos se tendrán que otorgar becas para que los especialistas se formen en el exterior dado que no contamos con capacidad instalada. Por ejemplo, en temas vinculados a la Evaluación de la Calidad, son temas técnicamente de una complejidad enorme y hay muy poca gente bien formada para llevarlos a cabo. Lo mismo sucede en otras áreas, como por ejemplo, en lo que tiene que ver con Diseño de Programas de Políticas Públicas y Medición y Rendición de Cuentas. Hay mucho potencial pero falta esa capacitación específica.

- Ahora, ¿no tendríamos que comenzar por informatizar a las escuelas para contar con datos estadísticos serios?

- Por supuesto. No puede ser que los datos de repitencia y deserción las directoras lo llenen a mano, pasen a los supervisores a manos, pasen a los ministerios provinciales y después al Ministerio Nacional y que tengamos que esperar tres años para tener datos de repitencia entre que se produjo el hecho y el Ministro tuvo en dato real. No sólo no podes tomar decisiones, sino lo que es peor, ¿qué tipo de decisiones vas a tomar sin información?. Malas.

Es verdad -risas-, que no es políticamente interesante informatizar el sistema, sin embargo, es políticamente rentable para todas las generaciones de argentinos. Una vez que conoces de manera rápida la información, podes actuar, podes cambiar, podes mejorar; y lo que es más importante, las propias escuelas pueden utilizar dicha información para mejorar el propio establecimiento. Con lo cual armar un sistema de información y de gestión en las escuelas es central.

- A partir de contar con esta información fidedigna ¿podríamos comenzar a superar el problema de la exclusión?

- Exactamente, las tasas de repitencia que tenemos en Argentina para los primeros quintiles son horrorosas. En primaria y en la secundaria la repitencia de los sectores de menos recursos está casi en un 25 y en un 30 por ciento respectivamente, mientras que la tasa de los sectores más altos está en un 5 por ciento para el primario y un 6 por ciento en el secundario. Por eso el gran el gran problema en Argentina es la injusticia educacional.

Así y todo cuando uno compara los resultados de las evaluaciones internacionales y mira el resultado de las elites en Argentina versus el resultado de las elite en Finlandia todavía hay mucho para trabajar. Con lo cual, ni siquiera la mejor educación nuestra se puede comparar con la educación de países centrales.

También creo que hay que cambiar otras variables que afectan el nivel micro, por ejemplo, en las evaluaciones de fin de año casi todos los maestros del país tienen 10, incluso los que tienen altísimas tasas de repitencia. Con lo cual la pregunta obligada que uno se hace es ¿cómo se define a un buen maestro o a un buen profesor?

Eficiencia interna según quintil de ingreso.

- ¿Qué otro camino debemos transitar en lo que se refiere al problema de la exclusión?

- Para encarar el problema hay que operar sobre un número importante de variables. El crecimiento de la economía es una de ellas, pero en los años 90 quedó demostrado que no hay una correlación necesaria entre crecimiento económico y disminución de la pobreza. Necesitamos políticas redistributivas inteligentes. La metáfora del derrame o del goteo, muy citada en la opinión pública, me parece muy poco feliz. Basa la distribución en la saciedad de los de arriba. Los más necesitados acceden a bienes básicos sólo en la medida en que estén completamente satisfechos en la cúpula. En esta metáfora no hay responsabilidad social y estamos a merced de una economía de crecimiento perpetuo para poder garantizar los derechos de quienes estén más desposeídos. No es una imagen muy republicana.

- ¿Qué habría que hacer?

- Resolver el problema de la exclusión implica pensar en otro tipo de políticas redistributivas, con el fortalecimiento de la conciencia ciudadana y el cuidado del prójimo. El tema del pago de impuestos es muy ilustrativo. No es extraño escuchar voces que sostengan que "si no pagás no importa, porque la plata se la quedan los políticos corruptos" o "la plata que pagás se malgasta" y entonces no vale la pena pagar los impuestos. La síntesis es que si uno evade impuestos no es corrupto porque el dinero se usa mal. El razonamiento debería ser: hay que pagar todos y cada uno de los impuestos con el dolor y el sacrificio que eso implique y a su vez reclamar que el Estado y sus gobernantes rindan cuenta de cómo gastan el dinero. Y presionarlos para que lo hagan con criterios claros y públicos de justicia social y no pensando sólo en cómo perpetuarse en el poder.

Hoy estamos en un círculo vicioso en el que los políticos acusan a los sectores con poder adquisitivo y éstos a los políticos. Ambos se benefician: unos pagan menos y otros no hacen las reformas necesarias. Quienes pierden, nuevamente, son los que menos tienen, y la mayoría de ellos son menores, chiquitos a los que se priva de sus derechos más elementales.

- ¿Por qué si la sociedad en su conjunto cree que la educación es un tema fundamental para el desarrollo del país no exige que este en la agenda pública? ¿Realmente la sociedad valora la importancia de la educación o solamente queda en la retórica?

- La sociedad valora la escuela. Tiene muy en claro que la escuela es algo muy importante en la vida de todos. Y se esfuerza muchísimo por darles buena educación. Hacen el máximo esfuerzo. Pero no veo que sea una sociedad en muchos aspectos preocupada por la cultura. Uno va a casas de gente de clase media y media alta y no hay libros. Es una sociedad que lee poco. Parece que se privilegia otro tipo de valores que los del mérito, del esfuerzo y la cultura. Es una sociedad que cree que con la inteligencia alcanza. Hay que tener una base de inteligencia, pero después hay que cultivarla, hay que ser culto. Resolver bien los problemas implica haber aprendido. No es algo que nace con uno y alcanza. Hay que cultivarlo, esforzarse, trabajarlo. En una casa donde no se lee habrá hijos con dificultades de lectura, por más que los padres digan "es muy importante que vayas a la escuela". La cultura tiene su parte de esfuerzo, pero también su parte placentera.

Rendimiento académico urbano/rural.

- ¿Cuál es la misión de la escuela hoy?

- La escuela de hoy tiene que formar personas que puedan entender y actuar inteligentemente en la sociedad de hoy, que es una sociedad del conocimiento. Por ello la principal función de la escuela es que los estudiantes aprendan saberes socialmente significativos. No se trata de trasmitir cualquier saber sino aquellos que permitan que el estudiante pueda, además, aprender a aprender y aprender a vivir juntos. Como se señala en el libro de la Unesco “la educación encierra un tesoro” estamos bastante alejados. La escuela sigue enseñando saberes poco relevantes. El nivel más complejo es el nivel medio. No nos animamos a dejar la enseñanza enciclopedista a un lado y a promover la enseñanza de conceptos y pensamiento inteligente.

- ¿Cómo pasamos de esta escuela enmarcada en un paradigma enciclopedista a otra con un paradigma de sociedad del conocimiento?

- Por un lado hay que hacer una reforma en la formación docente, lo cual es de largo plazo, porque las generaciones futuras de maestros y profesores se están formando en modelos curriculares exprimidos. A su vez, hay que mejorar los sistemas para aquellos docentes que ya están trabajando. Nos encontramos también con situaciones en los que los currículos, los planes y programas están actualizados, pero los maestros y profesores no saben cómo enseñar habilidades, no saben enseñar a distinguir la información verdadera de la falsa. Saben enseñar a memorizar, pero no saben enseñar a que los chicos aprendan a aprender.

Rendimiento académico.

- ¿Qué aspectos deben ser tomados en cuenta a la hora de planificar un programa de actualización docente?

- En un principio se tiene que saber a dónde se quiere ir, cuál es el problema que se pretende solucionar con el programa y cómo puede saberse concretamente si el problema se solucionó o si se logró mejoró a partir del mismo. Además deberían ser cursos articulados entre sí, que ofrezcan al docente un servicio, es decir, que le sirvan para mejorar su práctica. Hoy la mayoría de los cursos no tienen relación con las necesidades reales del sistema.

- ¿Cuándo podemos comenzar a avanzar hacia este camino?

- Creo que ahora. Es una realidad que todos los cambios son lentos. Pero si nosotros podemos armar un muy buen sistema de capacitación docente, que incluya la bibliografía indicada, capacitarlo en el aula y asegurar la provisión de libros a los chicos, en diez años podemos haber mejorado radicalmente. El problema es que no hay sistema de capacitación docente integral, no están armados con criterios profesionales.

Los sistemas de capacitación o lo que fue la Red Federal de Formación Docente Continua, en general otorgan el puntaje en función de la cantidad de horas que dura el curso, entonces da lo mismo que ese profesional que da el curso sea un genio o un desastre y en general los nombramientos de los capacitadores se hacen a dedo, no por concurso. Entonces el problema, a mi entender, no es la base de la pirámide, es decir los 825.000 maestros, sino la punta, los 30.000 capacitadores. Con lo cual en cierta forma es bueno.

- ¿Cómo logramos que la realidad educativa que vive la mayaría de la sociedad argentina pase a formar parte de la agenda de los medios de comunicación?

- Es muy difícil. Cuando se creo el portal EDUCAR, yo pensaba que era la política más conservadora que había visto en mi vida. Se iban a invertir millones de dólares en un portal que iba a ser utilizado por el 5 por ciento de los chicos en edad escolar. En mi opinión el primer paso era equipar a las escuelas, conectarlas a Internet y después generar un portal para crear contenidos -piensa- nadie habla de eso en general, pero creo que hay que darse cuenta por dónde empezar. También creo que debe a ver intereses en conflicto y no podemos ser tan ingenuos. Tenemos escuelas que viven en 1880 por los materiales que tienen, sin embargo, todos pagamos por un sitio que sólo utiliza un 5 por ciento, que, además, pertenece a los sectores más favorecidos.

- ¿Cómo afecta esta nueva crisis a la educación?

- En todo, porque cuando entras en crisis te aumenta el número de pobres, el presupuesto es más escaso, la pelea se agudiza y en el marco de las peleas más agudas, el área de educación siempre pierde. Lamentablemente va más allá de la preparación del Ministro. Cuando el tema no forma parte de la agenda política del gobierno no tiene forma de pelear el presupuesto. Por eso cuando hay crisis la educación pierde, esto es histórico en Argentina y genera un círculo vicioso muy difícil de salir.

- ¿Atender las necesidades sociales posterga la búsqueda de la calidad?

- Tenemos que aprender a pensar en paralelo. Lo social se tiene que resolver al mismo tiempo que lo educativo. Si uno privilegia lo social sobre lo educativo estamos en problemas. Lo educativo es social. Y hace a la calidad de vida que van a poder tener las personas en el presente y en el futuro. No hay ningún justificativo para que se diga "como tenemos una emergencia social vamos a dejar de educar". Tendríamos que estar pensando la educación de acá a cien años, qué querríamos de nuestro sistema educativo en cien años, en cincuenta, en cinco y el año que viene. Para eso se necesitan consensos sociales, porque la educación no puede ser un problema de un gobierno. Ningún gobierno va a resolver el problema educativo solo.

- ¿Cómo ve el rumbo del país y el futuro de acá a 10 años?

- No lo sé, pero si no mejoran los criterios de distribución de los recursos no vislumbro muchas posibilidades de que mejore para todos. Para ciertos sectores, minoritarios, puede ser. Es una pena, porque cuando uno mira la historia Argentina se da cuenta de las oportunidades que perdimos y perdemos todos los días para construir una sociedad más justa.

Henkel
Kimberly-Clark
DOW Argentina
Pauta comercial

Copyright © 2008 www.visionsustentable.com.ar - Reservados todos los derechos que marca la ley.