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Agosto 2008
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Hacia el Futuro

Las empresas deben identificar los nuevos desafíos que propone el escenario mundial y desarrollar una estrategia de negocios que incluya la gestión de la RE. Cómo dar los primeros pasos.

Mercedes Occhi Ducote*

Tienen la palabra

Salvo algunos pocos escépticos, que en realidad confunden el concepto amplio de lo que implica la responsabilidad empresaria (RE), o más amplio aún, el de la sustentabilidad, ya no queda ninguna duda sobre la importancia de su desarrollo estratégico dentro del negocio, su implementación al nivel de un sistema de gestión y los beneficios mutuos que implica tanto para la empresa, en términos de reputación, competitividad y en algunos casos, hasta rentabilidad, y los beneficios que trae aparejados para el resto de los grupos de interés.

Dicho esto, y siendo que tanto se habla de la “Gestión” de la RSE o de la sustentabilidad, hagamos un repaso de lo que esto implica, las consideraciones que tenemos que incluir al desarrollar un modelo de gestión y la manera real de llevarlo a la práctica.

Sustentabilidad: una mirada enfocada hacia el futuro

Para empezar, pensemos en un término que el mundo ya ha incorporado: la sustentabilidad.

Cuando hablamos hoy de sustentabilidad, buscamos enfatizar la responsabilidad de la empresa enfocada en el futuro, aquella que está basada en una estrategia clara a mediano y largo plazo, que está sistematizada y cuyos resultados anuales son medibles.

De esta forma entendemos que la RSE es más global y abarcativa de lo que se cree que es y que no sólo involucra a todos los públicos de la empresa, sino que también analiza la sustentabilidad y competitividad del negocio en sí, a largo plazo.

Pero este concepto de sustentabilidad genera muchas confusiones. Básicamente, el desarrollo sustentable hace referencia a un crecimiento económico susceptible de satisfacer las necesidades de nuestra sociedad en términos de bienestar, a corto, mediano y largo plazo y, en otras palabras, establece el compromiso de que el desarrollo debe responder a las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de generaciones futuras.

Este concepto que va ganando muchos adeptos en el mundo empresario, nos esta llevando a hablar de una “gestión responsable” que implique un compromiso real y sostenido de la empresa en el tiempo, con todos su grupos de interés, incluyendo su impacto ambiental y la realidad social.

Lo importante es entender que cualquier cosa que se haga hoy, va a influir en generaciones futuras. Y esto no deja exenta a las empresas, que más aún, deben incorporar el desafío del desarrollo sostenible como estrategia a futuro que asegure también la sustentabilidad del negocio, que les garantice el mercado y la licencia para operar.

Lo cierto es que las empresas hoy en día operan en un contexto con nuevos desafíos que indefectiblemente impactaran en el desarrollo de su negocio en el largo plazo. Y a esto es a lo que deben anticiparse. Estos desafíos las están llevando a desarrollar estrategias integradas en sus objetivos de negocio para gestionar los aspectos sociales y ambientales de sus actividades, además de los económico-financieros.

Este enfoque sustentable de los negocios, está llevando a que las empresas líderes capten nuevos mercados, mejorando la competitividad de sus negocios y contribuyendo con el desarrollo sustentable.

Mercedes Occhi Ducote
“El por qué trabajar en un sistema de gestión de la sustentabilidad es claro: este trabajo estratégico supone una diferenciación que las coloca en una situación de ventaja competitiva que en muchos casos ya empieza a vislumbrarse.”
En la práctica: ejes de una gestión

Aunque entendemos que el concepto de sustentabilidad es más amplio, que abarca la RSE y que apunta a una visión del futuro, lo importante, es que independientemente de cómo se lo llame, las empresas hoy trabajen en una Gestión, que incluya la sustentabilidad del negocio como parte de su estrategia, y que le permita gestionar riesgos sociales y ambientales, detectar oportunidades de mejora y trabajar en compromisos a largo plazo con sus grupos de interés.

Para esto, los ejes esenciales de trabajo que no pueden faltar en la gestión de sustentabilidad, serían:

  • Compromiso de los Altos Mandos: Es fundamental comprometer a los niveles jerárquicos de la compañía a analizar el desempeño social y ambiental de la empresa. Para llevar esto a la práctica, es recomendable crear una estructura a nivel directorio para la toma de decisiones en materia de RSE (desempeño social y ambiental). Otra práctica recomendable es la evaluación del desempeño económico, social y ambiental del máximo órgano de gobierno, para que integren la responsabilidad como uno de sus objetivos a cumplir y gestionar.

  • Sistema de Gestión de la RSE: Gestionar la RSE implica desarrollar un sistema de gestión, con objetivos a largo plazo, que sea sistematizado, documentado y que trabaje en el relevamiento de indicadores de desempeño económico, social y ambiental, que hagan de la RSE, una gestión medible y comparable en el tiempo. La sistematización es en sí una parte fundamental de la gestión, ya que permite detectar oportunidades de mejora al relevar los indicadores existentes y evaluar los que aún no se tienen. El sistema de gestión de la RSE deberá alinearse a los demás sistemas de gestión dentro de la compañía, integrando de esta forma los aspectos sociales y ambientales a la gestión integral del negocio.

  • Diálogo con los grupos de interés: Desarrollar metodologías de escucha activa con los grupos de interés que permitan relevar y comprender sus expectativas con respecto al desempeño de la compañía (o respecto a cualquier tema vinculado), integrándolas en la gestión del negocio. Algunos procesos de diálogo utilizan estándares internacionales reconocidos como los propuestos por la Serie AA1000(1), y otros recién comienzan a sistematizarse. Lo importante es cumplir con criterios de transparencia para generar un espacio de diálogo genuino y constructivo.

  • Gestión del riesgo social y ambiental: Esta evolución, hacia prácticas cada vez más responsables y transparentes, implica trabajar desde la empresa en una gestión de riesgos sociales y ambientales (riesgos que antes no eran considerados en la gestión cotidiana). Esto significa incorporar, al tradicional análisis de riesgos económico-financieros, aspectos que tienen que ver con el desempeño social y el impacto ambiental de la compañía, y que cada vez se vuelven más centrales para el éxito del negocio en el largo plazo.

  • Proceso de Reporte de RSC o de Sustentabilidad: El Reporte de RSE o de Sustentabilidad, es por lo tanto la última etapa de un proceso que integra la sustentabilidad en todas las áreas del negocio. En muchos casos, cuando se trata de compañías que cuentan con un proceso sistematizado de RSE, la elaboración del Reporte implicará el relevamiento de la información existente para rendir cuentas en forma transparente a los grupos de interés de la compañía. En otros casos, el proceso de elaboración del reporte constituirá en sí mismo una herramienta de gestión, al recorrer todas las áreas y sistematizar el desempeño social y ambiental de la compañía, detectando las oportunidades de mejora a gestionar a futuro.

El porque trabajar en un sistema de gestión de la sustentabilidad es claro: este trabajo estratégico, supone una diferenciación que las coloca en una situación de ventaja competitiva que en muchos casos ya empieza a vislumbrarse. Es decir, que la empresa, debe si o sí gestionar su RSE con la mirada puesta en el futuro ya que esto es vital para el éxito y la sostenibilidad del negocio a largo plazo, sea cual fuere el negocio en sí. Ya hemos superado la etapa en la que estos procesos son sólo desarrollados por industrias más controversiales.

Seguir una gestión considerando estas líneas de trabajo, implicará no sólo el afianzamiento de un proceso de evaluación permanente del desempeño económico, social y ambiental de la empresa, sino también la capacidad de demostrar progreso en el tiempo y un compromiso sostenido. Y este es un camino de mejora continua, donde queda claro, que los resultados redundarán en beneficios mutuos, de competitividad para la empresa y de prosperidad para la sociedad, y el planeta!. Esto es sustentabilidad. Pensar estratégicamente hacia el futuro.

(1) El estándar AA1000, desarrollado por AccountAbility, define la calidad de la responsabilidad corporativa en términos del grado de inclusividad con el que una empresa toma en cuenta la voz y la opinión de sus diversos públicos - www.accountability.org.uk.

*Directora Ejecutiva de ReporteSocial.com e integrante del “G3 Practitioners Network” de Global Reporting Initiative.

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